Dulce Amor / Kinder - Guardería

viernes, 24 de junio de 2011

14º mes - Mira quien habla

"Al cruzar la frontera del año el bebé empieza a hablar. Más allá de la maravillosa experiencia de escucharlo, es posible asistir al desarrollo de un lenguaje que no tiene nada de caprichoso. Y a los adultos nos espera un papel en el proceso".
Primero, nombres de personas...

Después animales. Luego nombres de comidas y bebidas. Este es el orden en que las palabras van incorporándose al lenguaje infantil. Este lenguaje va adquiriendo presencia y consistencia alrededor del primer cumpleaños y, unos seis meses más tarde, las mamás suelen decir con orgullo: "Es un genio, entiende todo lo que le dicen".
¿Por qué sus primeras palabras son las que son (y no olvidemos que papá o mamá son, para el bebé, nombres de personas)? Porque en su vida, el lenguaje cumple la misma función que en la de todos. Es básicamente comunicación. Es la posibilidad del contacto con el mundo. Y, en su medio ambiente, las personas cercanas, los juguetes, los animales, la comida, tienen importancia esencial.
Entender es básico para esa comunicación y de verdad entiende todo lo que se le dice. Aunque su capacidad de entendimiento y su posibilidad de pronunciación de palabras no corren paralelas.

CON VOZ PROPIA

A medida que se desarrolla, durante este primer año, el lenguaje del bebé incluye - según las investigaciones- palabras copiadas del lenguaje adulto, palabras aproximadamente iguales a las de los adultos y, por último, palabras propias, inventadas.
Los primeros vocablos incorporados a su vocabulario son, simplemente, etiquetas: "mamá, "papá", "perro", "pelota", "agua", etc. etc., no significan más que una manera de designar a la persona o al objeto observados o deseados. Sin embargo, en esa manera hay implícito todo un concepto. En verdad él quiere decir, por ejemplo, "Eso es un perro" o "Vos sos mamá". Cuando a la simple palabra le agrega un determinado énfasis- "¿Pelota?" ó "¡Pelota!"- puede estar preguntando en dónde está porque no la ve, o señalando su intención de jugar con ella.
PALABRA POR PALABRA
¿Si tienen toda esta concepción, porqué empiezan hablando con una sola palabra? Los investigadores del lenguaje infantil creen que ello se debe a que, en esta edad, los chicos sólo pueden memorizar de a una palabra por vez, y no una frase completa. También tienden a elegir las palabras de una o dos sílabas a las multisilábicas. Se cree que, en una frase, el bebé escucha (o mejor dicho, entiende) especialmente la primera, la última o la más enfática de las palabras.
Es hacia el año y medio cuando empiezan a poner dos palabras juntas. Y, entonces, cuando ya ha acumulado en su memoria una buena cantidad de palabras simples, puede elaborar esas primeras "frases". Sus relaciones sociales son ya más complejas, también lo es su mundo, y siente una necesidad mayor de asegurar lo que dice. Empieza a aumentar la necesidad de ser entendido. Necesita expresar lo que dice. Empieza a aumentar la necesidad de ser entendido. Quiere expresar más claramente sus necesidades: "Mamá". "Quiero mamá". "Mamá vení". "Quiero a mi mamá". A medida que aumenta su necesidad, crece el número de palabras que usa para expresarla.
APRENDIENDO GRAMATICA
Un detalle importante de las frases de dos palabras es que indican, además, que el bebé está aprendiendo sus primeras nociones de gramática. No ubica las palabras de cualquier manera, sino que las usa de manera que tengan sentido, un significado. Por esto, en esta etapa de formación del lenguaje un papel importante de los adultos es el de hablarle con la mayor riqueza posible de vocabulario, y con una sintáxis correcta. Está en un momento decisivo del desarrollo de su comunicación y se expresará con la misma riqueza y claridad con que le hablen a él.

13º mes - Hermanito al acecho

Una encuesta permite saber la imagen que los padres argentinos tienen de su propio rol. Los números permiten mirar desde otra perspectiva hacia nuestra propia vida familiar.

Se encuestaron a 300 hombres de Capital Federal cuyas edades comprenden desde los 18 hasta los 72 años.
Del umbral hacia adentro

La primera pregunta de la encuesta indagó acerca de las tareas que efectúa el padre dentro del hogar y arrojó los siguientes resultados:
TAREASEGÚN ELSEGÚN ELLATOTAL
Compras en el supermercado31%31%31%
Juega con los chicos6%14%9%
Va a las reuniones del colegio4%7%5%
Cambia los pañales y viste a los chicos8%3%5%
Los lleva al médico5%1%4%
Los acompaña a practicar deportes3%7%4%
Cocina, plancha y lava8%0%4%
Ninguna19%31%24%
Otras tareas8%7%6%
No responde8%0%4%
TOTAL100%100%100%
Aquí se ve que un tercio de los hombres va al supermercado y que esa parece ser, por lejos, la preferida de sus tareas. ¿Acaso porque tiene que ver con el mundo externo y con lo económico? Un dato curioso es que, mientras pocos papás dicen que juegan con sus hijos (un 6%), las mamás lo ven distinto ( 14% de ellas los ven jugar). Por lo demás, un 19% de los hombres reconoció no ayudar en la casa, aunque esa cifra se eleva según sus esposas al 31%. Lo cierto es que - si se miran ambas columnas- se verá que, salvo en el caso de las compras y de los juegos, casi siempre los papás se ven a sí mismos más colaboradores de cómo los observan sus mujeres. ¿PAPA PARA SIEMPRE?
Otra de las preguntas se refirió a las diferencias entre los padres de antes y los de hoy. Esta cuestión obligó a los encuestados a observarse a sí mismos en comparación con sus padres.
Diferencias del padre actual con su propio padre:
SEGÚN ELSEGÚN ELLA
Existen muchas78%66%
Pocas13%27%
Ninguna3%0%
No responde6%7%
TOTAL100%100%
Por lo que demuestran los números, la gran mayoría de los hombres- sin grandes diferencias según sean sus edades - advierten que ellos no han sido simples repetidores del estilo y modelo de sus padres. Esto permite pensar que si bien durante muchas generaciones los roles y las funciones se mantenían estables, a partir de las últimas décadas ya no existe un modelo de papá único y para siempre. UNA TAREA COMPLICADA
Las últimas preguntas se refieren a cómo se consideran los hombres como padres. Estos son los resultados.
¿SE CONSIDERA UN BUEN PADRE?
18-25 años26-35 años36-50 años+ de 50 añosTotal
SI-52%74%73%63%
NO4%4%-5%5%
No responde96%44%26%23%32%
TOTAL100%100%100%100%100%
¿PORQUE SE CONSIDERA UN BUEN PADRE?
MOTIVOS18-2526-3536-50+ de 50Total
Trato de hacer las cosas lo mejor posible0%31%24%12%24%
Estoy pendiente de mis hijos0%23%24%12%22%
Trato de escucharlos y de educarlos0%0%6%12%5%
Amo a mis hijos0%8%0%6%5%
No doy ni quito nada0%8%0%6%5%
Con mis hijos grandes compruebo que fui un buen padre0%0%0%25%5%
Otros0%15%5%8%7%
No responde0%15%41%19%27%
TOTAL100%100%100%100%100%
Interrogados acerca de las razones que los convierten en buenos padres, la mayoría de aquellos hombres que se consideran a sí mismos dentro de esta categoría (27%), no supo definir el porqué. Para un 24% se trata del empeño que ponen en el cumplimiento de los deberes que se mencionaron como "paternos", pero que quedaron difusos. ¿Acaso esto será herencia de la costumbre masculina de "poner el pecho" sin averiguar razones? Un 22% rescató el hecho de estar pendientes de sus hijos. Sorprende que un 0% de los papás de 18 a 35 años valorice la cuestión de "escuchar y educar" que, contra lo que podría presuponerse, se nota como preocupación de los mayores de 50. En la categoría "otros" (7%) aparece incluída una cuestión que suele creerse esencial, aunque no siempre fácil de llevar a cabo: educarlos con libertad para que sean ellos mismos.

miércoles, 22 de junio de 2011

32º mes - Pequeños Karatekas

 

Para los chicos la agresión es una forma de conocerse y establecer relaciones.

Yo soy yo

En ciertos periodos de su desarrollo, el niño responde a menudo con agresividad a las exigencias de su ambiente. Alrededor de los 2 años, "NO" es el término clave de sus cóleras y escenas. Un poco después, a los 3 años, refuerza sus rabietas con golpes y patadas.

Estas reacciones no son signo de un carácter difícil: aparecen cada vez que debe superar una etapa importante de su evolución. Sus rabietas, sus peleas y sus negativas muestran una personalidad que busca expresarse y hallar su lugar. En este sentido, la agresividad es un signo de buena salud.

Los niños suelen manifestarse con conductas agresivas frente a cambios en el entorno, por ejemplo, la llegada de un hermanito.
Sin embargo, si la agresividad se vuelve habitual podría expresar un trastorno afectivo. En ese caso, es una señal de alerta para los padres. Es necesario darse cuenta de que no se siente bien y buscar el porqué ¿Reaccionan los papás con demasiada severidad? ¿El chico quiere llamar la atención de una mamá "distraída" o de un papá "demasiado ocupado"? ¿Es celoso?...

Tal vez un chico agresivo haya tenido poca oportunidad de acostumbrarse a otros niños, e imagina que son amenazadores y peligrosos para él. También puede ocurrir que esté celoso del hermanito recién nacido y descargue su miendo y resentimiento sobre otros niños pequeños, como si fueran sus competidores. Un psicólogo infantil estará en condiciones de solucionar el problema si las causas y la solución no son tan evidentes.
AMIGOS a los golpes

Una de las edades más vulnerables a los cambios se ubica entre el segundo y tercer año de vida: comienza la organización y estructuración del lenguaje y el pensamiento.
Casi todos estos niños tienen estallidos temperamentales: han adquirido sentido de sus propios deseos e individualidad. Sobreviene un período en el que el pequeño se muestra desafiantes intenta afirmar su independencia recién descubierta.

Entre los chiquitos se plantean peleas y agresiones que son normales y naturales: es necesario que los conflictos existan para aprender a resolverlos. Estos enfrentamientos aparecen como algo natural al integrarse a un grupo: suelen resolverse a través de la agresión física o verbal.

En un niño, la actitud agresiva puede traducir un deseo de entablar una relación: la disputa es una forma de relación. Todos conocemos amiguitos inseparables que se pelean todo el tiempo. El lenguaje corporal es muy vivo en esta etapa y la pelea tiene a menudo ese aspecto positivo de diálogo algo violento.
Entre el permiso y el límite

Es preciso que los padres sepan enfrentar positivamente esos pequeños conflictos y los aprovechen en beneficio de la educación. Ciertos adultos no soportan las disputas infantiles. Una actitud represiva, reprobadora o dramatizadora no ayuda a los niños y pueden agravar las cosas: las peleas infantiles, en general, se resuelven rápidamente.

¿Cómo actuar eficazmente para ayudar a los niños a canalizar sus impulsos agresivos? En cierto sentido, el comportamiento agresivo es una pulsión de vida. Prohibir la agresión difiere su manifestación e indirectamente la refuerza. Si los chicos son castigados sin distinción cada vez que se pelean o se pegan, tenderán a resolver el conflicto a escondidas del adulto: con una tensión igual no arregla las cosas. Querer hacer justicia a todo precio, incluso cuando no se conoce el origen del conflicto, conduce a injusticias que lo agravarán. Forzar a darse un beso cuando no lo sienten, es algo falso e inútil.

Por otro lado, aceptar la agresión es brindar respuestas, es otra forma de reforzarla: el niño agresivo está demandando límites que lo contengan. Los padres deben dilucidar el mensaje que encierran estas conductas y propiciar la evolución de sus aspectos positivos. Los negativos deberán hallar ocasiones para su liberación: hay que encauzarlos, no desconocerlos ni reprimirlos.

Muchos niños a los que se considera "agresivos" no han encontrado todavía otros medios para expresar su necesidad de afecto y de contacto. Con una actitud paciente y comprensiva se los puede ayudar a encontrar otros modelos de relación. En el diálogo con ellos debemos interesarnos por la causa del conflicto y no por los protagonistas.

Que la agresión física no debe ser siempre impedida, pero sí enmarcada dentro de consignas inamovibles: "no se puede lastimar, no hacer sufrir". La agresión es una respuesta natural, muchas veces necesaria en una etapa del crecimiento: los niños solos saben manejarla y preservarse. No nos asustemos.

31º mes - Y de pronto, la fantasía

En esta edad irrumpe de pronto la fantasía y parece no tener límites. Algunos padres se preocupan, será el niño un fabulador o un mentiroso
Una de las características inherentes al ser humano es el uso de la imaginación. A partir de los 2 años y medio o 3, irrumpe esta cualidad que nos acompañará durante toda la vida. A partir de este momento, y por algún tiempo más, los chicos fluctuarán entro lo imaginario y lo real. La imaginación invade el juego y surgen las grandes imitaciones. Largas horas delante del espejo, cambiando de disfraz y por sobre todo, el gusto por escuchar una y otra vez el mismo cuento.
Algunos padres se asustan y no saben como reaccionar ante semejante caudal de fabulaciones. Pero esta es la manera que los chicos tienen de entender lo que pasa a su alrededor, y también de disfrutar experimentando con posibilidades nuevas y distintas.
Un mundo mágico

La ilusión es el rasgo característico del mundo infantil. Hasta los 4 años la ficción y lo simbólico se manifiestan en todas sus actividades. Escuchan mil veces el mismo cuento y ojo con cambiarles un párrafo.
"Los cuentos deben ser el alimento de nuestros hijos en la primera infancia, luego lentamente, avanzan hacia la abstracción" dice el filósofo Jaime Barylko. A los chicos le encanta escuchar e inventar historias, necesitan muy poco para convertir algo simple en un juego, que acompañan de un relato fantástico. Pueden inventar durante horas situaciones y aventuras y es posible que, luego de eso, cansados, corran a pedirle a un adulto que les cuente un cuento.
En esta etapa aparecen preguntas inevitables: cuando, y entonces, cómo hizo, me contás otro. Los cuentos les resultan una buena excusa, además, para estar cerca de alguien que quieren.

También en esta edad los chicos se inventan un compañero imaginario con el que charlan y del cuál hablan mucho. Es como si los juguetes, las historias y los objetos no alcanzaran para su imaginación. Entonces necesitan crear un nuevo personaje que, muchas veces, incluso tiene un nombre.

Como su nombre lo indica, el compañero imaginario es justamente eso, una compañía que el pequeño se suministra a sí mismo para dialogar, jugar, quitarse culpas de encima o retar. Esto tiene que ver con el descubrimiento que el niño hace de su propia identidad. En ese compañero depositan muchas de las cosas que menos les gustan de sí mismos. Si bien aún no distinguen

perfectamente la realidad de la fantasía, no se dejan engañar por su propia imaginación.
Lo que debe entenderse es si este compañero se hace centro de interés del niño y ocupa la mayor parte de su vida. Entonces el personaje estaría llenando algunas carencias, angustias, conflictos que requieren mayor atención y cuidado especial de los adultos. Es importante aclarar que, siempre y cuando no esté suplantando afectos, la presencia de este personaje es saludable para el niño.
Verdad o mentira

En esta etapa los chicos no pueden diferenciar objetivamente lo verdadero de lo falso, para ellos todo lo que cuentan es cierto. Las mentiras forman parte de su juego, del uso creativo de la imaginación. Hasta los 4 años aproximadamente, las mentiras formarán parte de la vida del niño.

Mientras tanto, conviene recordar que durante la infancia es normal contar mentiras. Lo importante es diferenciar cuando la mentira es un placer lúdico y cuando es un pedido de auxilio. Si un chico miente deliberada y continuamente, puede estar tratando de decir algo que le cuesta transmitir de otro modo y le provoca vergüenza.

Si bien es cierto que los niños tienden a fabular, los padres deberían estar atentos a regular esa capacidad, recordándoles sin cohibirles el juego y la creación, la importancia de la sinceridad y la autoridad. Respetar el mundo simbólico de los chicos no significa hacerles creer que la vida es un cuento de hadas. Hay una realidad objetiva en la que estamos inscriptos.

32º mes - Pequeños Karatekas

 

Para los chicos la agresión es una forma de conocerse y establecer relaciones.

Yo soy yo

En ciertos periodos de su desarrollo, el niño responde a menudo con agresividad a las exigencias de su ambiente. Alrededor de los 2 años, "NO" es el término clave de sus cóleras y escenas. Un poco después, a los 3 años, refuerza sus rabietas con golpes y patadas.

Estas reacciones no son signo de un carácter difícil: aparecen cada vez que debe superar una etapa importante de su evolución. Sus rabietas, sus peleas y sus negativas muestran una personalidad que busca expresarse y hallar su lugar. En este sentido, la agresividad es un signo de buena salud.

Los niños suelen manifestarse con conductas agresivas frente a cambios en el entorno, por ejemplo, la llegada de un hermanito.
Sin embargo, si la agresividad se vuelve habitual podría expresar un trastorno afectivo. En ese caso, es una señal de alerta para los padres. Es necesario darse cuenta de que no se siente bien y buscar el porqué ¿Reaccionan los papás con demasiada severidad? ¿El chico quiere llamar la atención de una mamá "distraída" o de un papá "demasiado ocupado"? ¿Es celoso?...

Tal vez un chico agresivo haya tenido poca oportunidad de acostumbrarse a otros niños, e imagina que son amenazadores y peligrosos para él. También puede ocurrir que esté celoso del hermanito recién nacido y descargue su miendo y resentimiento sobre otros niños pequeños, como si fueran sus competidores. Un psicólogo infantil estará en condiciones de solucionar el problema si las causas y la solución no son tan evidentes.
AMIGOS a los golpes

Una de las edades más vulnerables a los cambios se ubica entre el segundo y tercer año de vida: comienza la organización y estructuración del lenguaje y el pensamiento.
Casi todos estos niños tienen estallidos temperamentales: han adquirido sentido de sus propios deseos e individualidad. Sobreviene un período en el que el pequeño se muestra desafiantes intenta afirmar su independencia recién descubierta.

Entre los chiquitos se plantean peleas y agresiones que son normales y naturales: es necesario que los conflictos existan para aprender a resolverlos. Estos enfrentamientos aparecen como algo natural al integrarse a un grupo: suelen resolverse a través de la agresión física o verbal.

En un niño, la actitud agresiva puede traducir un deseo de entablar una relación: la disputa es una forma de relación. Todos conocemos amiguitos inseparables que se pelean todo el tiempo. El lenguaje corporal es muy vivo en esta etapa y la pelea tiene a menudo ese aspecto positivo de diálogo algo violento.
Entre el permiso y el límite

Es preciso que los padres sepan enfrentar positivamente esos pequeños conflictos y los aprovechen en beneficio de la educación. Ciertos adultos no soportan las disputas infantiles. Una actitud represiva, reprobadora o dramatizadora no ayuda a los niños y pueden agravar las cosas: las peleas infantiles, en general, se resuelven rápidamente.

¿Cómo actuar eficazmente para ayudar a los niños a canalizar sus impulsos agresivos? En cierto sentido, el comportamiento agresivo es una pulsión de vida. Prohibir la agresión difiere su manifestación e indirectamente la refuerza. Si los chicos son castigados sin distinción cada vez que se pelean o se pegan, tenderán a resolver el conflicto a escondidas del adulto: con una tensión igual no arregla las cosas. Querer hacer justicia a todo precio, incluso cuando no se conoce el origen del conflicto, conduce a injusticias que lo agravarán. Forzar a darse un beso cuando no lo sienten, es algo falso e inútil.

Por otro lado, aceptar la agresión es brindar respuestas, es otra forma de reforzarla: el niño agresivo está demandando límites que lo contengan. Los padres deben dilucidar el mensaje que encierran estas conductas y propiciar la evolución de sus aspectos positivos. Los negativos deberán hallar ocasiones para su liberación: hay que encauzarlos, no desconocerlos ni reprimirlos.

Muchos niños a los que se considera "agresivos" no han encontrado todavía otros medios para expresar su necesidad de afecto y de contacto. Con una actitud paciente y comprensiva se los puede ayudar a encontrar otros modelos de relación. En el diálogo con ellos debemos interesarnos por la causa del conflicto y no por los protagonistas.

Que la agresión física no debe ser siempre impedida, pero sí enmarcada dentro de consignas inamovibles: "no se puede lastimar, no hacer sufrir". La agresión es una respuesta natural, muchas veces necesaria en una etapa del crecimiento: los niños solos saben manejarla y preservarse. No nos asustemos.

33º mes - Fantasmas que existen

 

Hay chicos miedosos y otros que son capaces de cualquier cosa sin que se les mueva un pelo. Pero a veces aparecen ciertos temores que no tienen fácil explicación.
Juan Manuel no soporta la oscuridad, Malena se niega a pasear en auto, Federico grita sin parar si se le acerca un perrito. Cada chico carga con su miedo y, aunque a veces parezca increíble, tienen su porqué.
PROHIBIDAS LAS BROMAS
El arsenal de fantasías con la que cuenta la mente infantil es un excelente alimento para esas sensaciones de angustia o inquietud que llamamos "miedos". Recostados sobre peligros reales, algunos temores aparecen como coherentes y aceptados. Si un chiquito se asusta al mirar por la ventana de un piso alto, cualquiera de nosotros entienda las causas e intenta explicarle que si lo hace a través del vidrio no tiene porqué preocuparse.

Pero no todos los miedos poseen argumentos tan claros y transparentes ante nuestros ojos ¿Qué pasa con los chicos que tienen miedo de salir a la calle, de ir a un cumpleaños o de tener cerca el cachorrito simpático que le regaló la abuelita en el último cumpleaños?

En primer lugar, debemos saber que ese temor siempre tiene que ver con algo no manifiesto. Cada vez que a un chico se le dice "¡Mirá qué miedoso!", no se tiene en cuenta que el miedo es absolutamente coherente cuando se encuentra el verdadero enlace. Lo peor que puede ocurrir, es que la familia empiece a decirle "sos un miedoso"; esos dichos tienen una connotación peyorativa que los estimulan a sentirse no valorados, no queridos y más expuestos al peligro.
LAS FOBIAS DEL EDIPO REY
A la hora de las interpretaciones, no se puede dejar afuera el contexto familiar ni la edad del chico. No es lo mismo el temor que siente un bebé de ocho o nueve meses ante los extraños que no son su mamá, que los temores obsesivos que experimentan los que están por ingresar al colegio.

La aparición de miedos exagerados asociados con distintos objetos y situaciones, es bastante común en los chicos de entre tres y cinco años. Estos temores que no se debilitan ante la presencia de mamá, ni por la infinidad de explicaciones que reciben, fueron bautizados por los psicoanalistas como fobias infantiles.

Entre estas fobias y el famoso complejo de Edipo, que es universal y por el cuál pasan todos los seres humanos, hay una estrecha relación. Parece ser que este complejo despierta una serie de deseos contradictorios y conflictivos con los papás que terminan generalmente en miedos inentendibles para los chicos.

La historieta comienza cuando el chico, al desear tener a su mamá sólo para él, se siente excluído por el papá y fantasea con hacerlo desaparecer. Al comprobar que desear esto significa tener sentimientos hostiles o perder lo otro, se genera una gran incertidumbre. Durante este período es común que el pequeño imagine castigos demasiado crueles en relación a las faltas o desobediencias de las que es protagonista.

Por más inconscientes que sean sus fantasías de eliminar al papá se llena de culpas. Antes que puedan aparecer en la conciencia, las reprime: así hacen su entrada triunfal las fobias infantiles. La figura del papá se desplaza a un animal u objeto y aunque el terror que delate un chico al ver un auto, por ejemplo, parezca absurdo, no lo es. El ya estableció esa equivalencia.

DE PADRES A HIJOS
No es extraño que a los chicos criados en familias en las que jugar en el arenero de la plaza es sinónimo de enfermedad les cueste bastante vencer sus miedos desde lo corporal. A pesar de que crecen les cuesta salir: les parece que todo lo ajeno implica un peligro.
Los miedos de una familia son desnudados por el comportamiento y discurso que tienen sus integrantes: nadie puede disimularlos. Los chicos tienen a sus papás como modelos. El poder imitarlos los lleva a sentirse seguros, y es así como muchas actitudes relacionadas con el miedo se van transmitiendo de generación en generación.
La mamá que, ante el crecimiento de su hijo queda enfrentada con su propio vacío, es capaz de poner mala cara cuando su chiquito empieza el jardín: está expresando sus propios miedos. Pero también tiene que quedar claro, que lo que transmiten los padres es inconsciente para ellos mismos y esta es una de las razones por las que no tiene sentido llenarlos de culpas.

34º mes - Los 10 errores más comunes de los padres

"La vida de una familia no puede regirse por los dictados de un libro. La misma es una combinación de personalidades y circunstancias. Sin embargo, aunque ames a tus hijos, los atiendas... procurá evitar los 10 errores más comunes que la mayoría de los padres solemos cometer".


1. Pelear delante de tus hijos:

Esto no significa que no podamos discutir o que nunca estemos enojados. Pero, lo que no es conveniente es "pelear" en todo el sentido de la palabra, agredirse verbalmente. Los niños se asustan frente a estas situaciones y perciben que todo está fuera de control.

2. No tener rutinas diarias:

Es muy importante que en un hogar haya ciertas rutinas preestablecidas: horario de las comidas, del baño, de ir a dormir, etc.

3. No ser coherente con la disciplina.

A veces, que los niños derramen el vaso en la mesa puede ser gracioso, otras; una indisciplina digna de ser castigada. De ser así, la disciplina pareciera residir en el humor de los padres. Los chicos necesitan que seamos coherentes y consistentes con las normas que dictamos.

4. Estar apurados todo el tiempo.

Es horrible para nuestros hijos despertar todas las mañanas urgidos por el tiempo: "Apúrense que llegamos tarde al jardín". El apuro nos quita el placer natural de disponer con tranquilidad de momentos para despertarlos, hacer fiaca con ellos, darles el desayuno, caminar en la calle de la mano.

5. Estar siempre pendientes de ellos:


Muchas veces se escuchan comentarios tales como: "no importa la edad que tengan los hijos, siempre serán pequeños para los padres". Por supuesto que es lógico sentir preocupación por nuestros hijos. A medida que ellos crecen y se dan cuenta de nuestras inquietudes, pueden gozar del increíble placer de jugar con nuestros más profundos temores y torturarnos con referencias casuales a los riesgos que ellos asumen cuando no estamos cerca.

Por esto, nuestra preocupación por saber cómo están no ha de ser obsesiva. Los chicos necesitan libertad para crecer.

6. Hacer muy poco por los chicos:

Algunas personas están convencidas de que cuantas más actividades tengan sus hijos, serán mejores adultos. Tal vez haya que recordar lo malo que es presionar a los chicos con tantas actividades, de lograr tantos éxitos.... y sea hora de revalorizar los momentos compartidos entre padres e hijos los fines de semana sin calendario previo, satisfechos por el sólo hecho de estar juntos.

7. Hacer demasiado por los chicos:

Cuantas veces seguimos visitando a nuestros hijos cuando saben hacerlo solos. Debemos entender que ha llegado el momento de permitirles ciertas libertades, de no ahogarlos con tanta presión, de asumir que han crecido y que cada vez más cosas que pueden hacer por sí mismos.

8. Pensar que los otros padres son mejores que nosotros.


¿Porqué nos tiene que importar tanto lo que otros padres hacen? ¿Estamos más preocupados por nuestros hijos o por ganarnos el premio a mejores padres? ¿Queremos que nuestros hijos verdaderamente disfruten de su tiempo libre o estamos compitiendo con otros padres por ver quién busca una mejor actividad para los niños?

9. Pensar que los otros niños son mejores que los nuestros
Medir los logros de un chico con respecto a otro es un tremendo error y casi siempre lo cometemos. Un padre no puede sentirse satisfecho por los éxitos de su hijo en comparación con los fracasos de otro niño. Cada padre debe aprender a apreciar los talentos de su hijo y a valorar sus logros.

10. Amenazar continuamente

Los chicos saben cual es el mecanismo de nuestras amenazas: asustarlos por un rato y después dejar todo sin efecto... Por eso, en la medida que puedas, no repitas tus amenazas.
Por último, tengamos en cuenta que como personas cometemos errores y que esto de ser padres se trata, ni más ni menos, de aprender diariamente junto a ellos, nuestros hijos, cómo ser mejores.

12º mes - Peligro mi hijo camina

SEGURIDAD EN EL HOGAR

Los accidentes, sobre todos los que ocurren en el hogar, son una permanente amenaza para tu hijo, se pueden tomar ciertas medidas para que sea un lugar más seguro.

El explorador, de pronto, logra ponerse de pie. Dos pasitos y PAU!, al suelo... Lo intenta de nuevo, y otro golpe. Persevera... y después de mil y un chichones lo logra. Puede estar de pie y CAMINAR. UY!... Todo lo que ve es fabuloso, nuevo, excitante. Al ataque...

A medida que tu bebé afianza un nuevo logro ingenia nuevas formas de acercarse hacia el peligro. Debes anticiparte a estas amenazas y tomar medidas de seguridad al respecto. Los lugares más concurridos y quizás peligrosos de la casa son la cocina y el baño. Seguí estos tips:

COCINA:

- Mantenelo lejos del área mientras cocinás. Todos los objetos de acero o metal: cacerolas, hornalla, pava, etc. mantienen una temperatura elevada aún tiempo después de haberlos retirado del fuego. O puede salpicar aceite caliente, cortarse, introducirse un cuchillo en la boca, etc.

- Durante las comidas, ubicá en el centro de la mesa los platos y vasos para evitar que "esas manitos" los atrapen.

- No uses mantel, podría agarrarlo y, al mejor estilo de los Tres Chiflados, hacer volar todo por el aire.

- Trabá las puertas de las cajoneras, alacenas, placards, heladera, etc. No dejes bolsas de polietileno a su alcance, podría metérsela en la cabeza y asfixiarse, y desde ya, los artículos de limpieza guardalos fuera de su alcance.
BAÑO:

- Nunca lo dejes solo en el baño, aunque sea por unos segundos.

- Usá alfombras antideslizantes.

- Probá la temperatura del agua antes de bañarlo.

- Guardá las medicinas, cosméticos, afeitadoras y demás productos peligrosos en lugares altos ó placards con llaves.

- Cubrí los radiadores u otros artefactos que irradien calor con toallas.

- Si tuvieses un radiador eléctrico no debiera estar en ningún lugar que tu bebé tenga acceso.
Además:

Chequeá todas las tomas de electricidad de la casa, que estén seguramente tapadas. Si no tenés diyuntor, sería el momento apropiado para adquirirlo. Asegurate de tener un matafuegos a mano, así como los teléfonos de urgencia a la vista. Y, armá un botiquín de primeros auxilios.

Recordá que las probabilidades de que ocurra un accidente aumentan cuando tu bebé está cansado, enfermo, hambriento, ocupado, preocupado y demás; porque sus defensas bajan y se encuentra más vulnerable.


El efecto Mozart y la música en los bebés

El desarrollo cerebral no culmina en la etapa fetal. Continúa su desarrollo sobre todo en los primeros tres años de vida. Está probado que todos los estímulos que reciba el bebé favorecen estas conexiones que si no se realizan, se pierden para siempre. Por ello en este período es fundamental la estimulación que se les brinde.Hacerlo acompañada de música es una excelente vía. Estudios probaron que la música clásica estimula determinadas conexiones neuronales que favorecen el desarrollo de ciertas habilidades. En la Universidad de California, desde hace veinte años, se estudian patrones musicales y se observa el efecto que producen. Allí demostraron que la música modifica la estructura del cerebro en desarrollo del bebé en gestación (entonces los obstetras comenzaron a recomendar a las embarazadas que escucharan regularmente música tranquila y relajada); que los bebés reconocen y prefieren la música que oyeron en el vientre de sus madres, que el coeficiente intelectual aumenta en los niños que reciben instrucción musical regularmente; que la música adecuada los tranquiliza.
La música tiene patrones fijos dentro de los cuales se puede crear libremente. Es esta una enseñanza fundamental que nos deja.
Pero además, en la Universidad de California, observaron que la música de Mozart, ingeniosa y simple a la vez, funciona mejor que la de otros compositores. En los últimos años, se han realizado numerosos estudios analizando el fenómeno. Los ritmos, las melodías y sobre todo las frecuencias de los patrones en sus composiciones estimulan y recargan las regiones creativas y motivadoras del cerebro. Esta música, misteriosa y accesible a la vez produce un efecto dual que beneficia enormemente a los bebés: los relaja y los mantiene atentos al mismo tiempo, siendo este el mejor estado para absorber conocimientos.
Lic. Carolina Micha - Psicóloga -UBA M.N.: 27874
Miembro de Primeros Pasos Producciones.
Desarrollo de herramientas de Estimulación y Entretenimiento para la primera infancia.

11º mes - La aparición del no

 

Cuando tu hijo aprende a decir que no con gestos o con palabras, está indicando mucho de su desarrollo intelectual y está empezando a diferenciarse como persona.
Frunce los labios y sacude con fuerza la cabecita. Este marcado "no" del bebé surge hacia el fin del noveno mes. Ambos gestos se manifiestan tan enfáticamente que es casi imposible no entender lo que el bebé está diciendo.
¡ NO, NENE !

Pero lo que las madres y padres algunas veces tienden a olvidar es que la habilidad para entender el significado del NO, abre dos instancias. Ahora que el niño comprende lo que él quiere expresar por "no", también entiende lo que vos querés significar al decir "no hagas esto".

Esto pone su comunicación interactiva en un nuevo plano. Por ejemplo, en vez de retirarle la comida que está arrojando alrededor, ahora podés decirle: "no la tires". No deben esperarse milagros instantáneos con esto pero con el tiempo el bebé dejará de hacerlo.
Una palabra de advertencia: los "no" dichos con enojo o rudeza son particularmente inapropiados en los primeros doce meses. Terminan atemorizando sin esclarecer. El bebé se pregunta: "¿Qué hice yo de malo?". Los sutiles y juguetones "no" te permitirán hacerle comprender tu intención de una manera más suave.
EL NO COMO LIMITE
Una de las más importantes transformaciones que se inician en esta etapa es la comprensión progresiva de las prohibiciones y la emergencia de los primeros fenómenos de la identificación. Ambos desarrollos están relacionados. Al principio, los mensajes maternales llegan a tu hijo por el contacto táctil y visual.

Pero cuando ya se puede escapar de tus brazos, puede escapar también de tu mirada, pero no le es fácil eludir tu voz. Ahora puede andar y no vacila en satisfacer su curiosidad, su necesidad de actividad lanzándose a las situaciones más peligrosas: tu intervención será imperativa y se valdrá cada vez más del gesto y la palabra.
La naturaleza de los intercambios entre la mamá y el bebé se centrarán ahora en torno de los arrebatos de actividad infantil y las órdenes y prohibiciones maternas. La palabra que usa la madre con más frecuencia es no. Al decirla, mueve la cabeza, al tiempo que evita que haga el niño lo que quería hacer.
El niño comprende lo que la madre prohibe a través de un proceso de identificación e imitará el gesto negativo con la cabeza, que acompaña la acción de la madre. Se convierte en el símbolo de los actos frustradores maternos. Adoptará y retendrá este gesto hasta cuando haya crecido.
APRENDIENDO DE LA NEGACION

El movimiento negativo de la cabeza y la palabra "no", se diferencian fundamentalmente, no sólo de los monólogos "trabalenguas" típicos de esa edad, sino también de las primeras palabras que aparecen antes del "no" ("mamá, dadá, etc.").

El movimiento negativo de cabeza y la palabra "no" representan un concepto: el de la negación, el del rechazo en el sentido más estrecho del término. No son sólo una señal, sino también un signo de la actitud del niño, consciente e inconsciente. El gesto negativo es también quizás antes que nada, el primer concepto abstracto que se forma en la mente. El dominio del "no" (gesto y palabra) es un logro de consecuencias trascendentales para el desarrollo mental y emocional del pequeño: presupone haber adquirido la capacidad primera para el juicio y la negación.

Cada "no" de la madre representa una frustración emocional para el pequeño. Los gestos y las palabras a través de los cuales se impone una frustración estarán investidos con una carga afectiva específica, que tiene el significado del rechazo, de la frustración. Y así será el recuerdo de la experiencia. Es esta carga afectiva la que no garantiza la memoria tanto del gesto como de la palabra "no".

La prohibición interrumpe una acción del niño y lo empuja a la pasividad. Justamente en la edad en que comienza a comprender las prohibiciones de la madre, empieza también a sentir ansias de actividad que reemplazan la pasividad característica de la etapa anterior. El niño no tolerará que lo fuercen de nuevo a la pasividad sin resistirse.
EL "NO" DE MAMA
Cuando mamá impone una prohibición, hay tres factores en juego: el gesto o palabra, el pensamiento consciente y el afecto. Evidentemente el niño hace suyo el gesto. Pero, ¿cómo podría un chico de quince meses comprender las razones por las cuales la madre impone sus prohibiciones? Todavía no es capaz de pensar racionalmente y por eso no sabe si la madre prohibe porque está temerosa o enojada.

En lo que se refiere al afecto, el pequeño sólo lo comprende de una manera global. Puede decirse que distingue sólo el afecto "a favor" y el afecto "en contra". Por eso, el chico entiende que la madre quiere decir: "si no estás a favor mío, estás en contra de mi".

No obstante, este es un progreso extraordinario. Hasta ahora, la expresión de los afectos del niño en la situación de las relaciones, estaba limitada al contacto inmediato, a la acción. Con la adquisición del gesto de negación, la acción es reemplazada por mensajes y se inicia la comunicación a distancia. Entonces a partir de un simple no, comienza el intercambio recíproco de mensajes, intencionados y dirigidos. Allí está el origen de la comunicación verbal.

9º mes - Un detective suelto en casa

 

Poco a poco y en cuatro patas, nuestro bebé se va "abriendo camino" . La casa se convierte en un mundo lleno de cosas nuevas. ¿Qué precauciones tomar?

Sentado en el piso, el bebé arroja su juguete. Casi con enojo mira fijamente su "preciado objeto". El cartel de "llegada" parece estar esperándolo. Tras muchísimo esfuerzo se abalanza hacia adelante. Logra ponerse en cuatro patas y encender los motores. Ahí va. Sigue y sigue hasta que: ¡Final de carrera! Mamá no tuvo que correr antes de que el bebé rompiera en llanto: por primera vez, solito y gateando, pudo reencontrarse con su juguete.
¿Cuándo aparece el gateo?
Día a día el cuerpo de nuestro bebé se va desarrollando y sus estructuras y funciones se modifican. El gateo implica un avance en la maduración. Para que pueda gatear es necesario que haya adquirido ciertas habilidades de equilibrio que se dan alrededor de los nueve meses: primero domina la parte superior de su cuerpo y luego las piernitas. Si antes de que finalice el tercer trimestre colocamos a nuestro bebé en forma de carretilla, caminará con sus manitos. Solo después podrá acompañar con todo el cuerpo. Generalmente el gateo aparece cerca de los 8/9 meses y hasta los 12 meses, momento en el que se larga a dar sus primeros pasitos sin ayuda.
"Yo soy yo"

No todos los bebés gatean de la misma manera. Algunos ni siquiera lo hacen; se largan medio inseguros a dar sus primeros pasitos. La forma más habitual de gateo es la que el niño efectúa en "cuatro patas". Es común, que antes de comenzar a movilizarse, practique balancearse hasta lograr alternar los brazos y las piernas. Algunos bebés se desplazan de manera diferente: sentados, apoyados sobre un costado del cuerpo o "caminando como osos"- pies y manos sobre el piso manteniendo extendidas las piernas-. En fin, cada bebé tiene su personalidad y el gateo es parte de ella. A él no le interesa demasiado cómo llegar, sino hacerlo.
¡Todo lo que logré!
Con la novedosa aventura de poder explorar la casa, el bebé descubre un mundo mucho más amplio. Es por eso, que se dirige a cuanto rincón existe tocando y chupando todo. Es su manera de conocer las cosas. Desplazarse le permite entrar en el mundo social y empezar a realizar actividades lejos de mamá. Estos primeros intentos de independencia pueden traer aparejados signos de ansiedad que son normales: empieza a separarse de la madre y lo asusta. Lo mejor que se puede hacer es a través del juego. Con referencia a este tema, la psicoanalista M. Malher expresa: "La distancia óptima en esta subfase temprana de ejercitación psicomotriz, parece ser la que permite al gateador en movimiento y exploración, la libertad y oportunidad de realizar tales actividades a cierta distancia física de su madre, pero a la madre siempre la necesita como punto estable, "como base de operaciones", que satisface la necesidad de reabastecimiento mediante el contacto físico".
Durante este período el bebé va obteniendo también dos nociones importantísima: la espacial y la de profundidad. Con la primera, comienza a reconocer distancias y esto lo ayuda a ubicarse en el mundo. Con la segunda, conoce y explora el espacio vertical: cuando nuestro bebé está sentado en la sillita alta, somos las mamás las que sufrimos las consecuencias de arrodillarnos continuamente a levantar todos los objetos que el bebé tira una y otra vez. Pero esto tiene significado: al arrojar los juguetes de arriba hacia abajo, nuestro pequeñín percibe atentamente cuando se produce el ruido de choque contra el piso y esto lo va preparando para aprender a caer sin golpearse en el momento de caminar. Por lo tanto, mamá ¡mucha paciencia y mucho juego!
En sus marcas, listos, ya!

Mientras dure el gateo, es muy importante que los papás estimulen al bebé en sus progresivos ejercicios. A los niños gateadores les encanta ser perseguidos por detrás, dar vueltas sobre una alfombra y pararse con la ayuda de algún mueble o aferrado a las manos o piernas de algún mayor, dando así pequeños y tambaleantes pasitos que le dan cada vez más fuerza y equilibrio.
Si bien la estimulación y la ejercitación son muy necesarias hay que tener cuidado: a veces los padres queremos que nuestros hijos progresen demasiado rápido. Cada bebé tiene su propio ritmo. Si lo sobreestimulamos puede mostrarse reticente a gatear. Lo más apropiado es tener un lugar para él: "exclusivo y cercado para él": puede moverse con libertad y nosotras podemos seguir con nuestras actividades.
El valor del gateo es muy importante: indica que el bebé se está preparando para caminar. Alrededor de los 12/13 meses el niño alcanzó un equilibrio general que posibilita dicha práctica. Algunos niños suelen regresar al gateo. Es normal y no merece demasiada preocupación. A veces, "dan un paso hacia atrás para luego dar un salto mucho más grande". Dándole tiempo y sin presionarlo, volverá a caminar en cualquier momento: sólo necesita mayor confianza y seguridad para afrontar nuevas situaciones.

La importancia del juego compartido

Los bebés conocen el mundo a través del juego. Cuando un bebé nace necesita adaptarse a un mundo nuevo, que deberá conocer y comprender. Su manera de hacerlo será por medio de los sentidos y a través del juego. Pero solo no puede. Necesita de sus padres que le irán presentando el mundo, introduciéndolo en él a través del juego. Además es la actividad con la que el niño cuenta para elaborar situaciones traumáticas y recrear aquellas que fueron placenteras ya que aún no sabe hablar.
Cuando observamos a un niño jugar podemos conocer en qué etapa del desarrollo está. Es importante observar al bebé, darle espacio y tiempo para que pueda expresarse a su manera a través de los juguetes y el juego.
Tu presencia es fundamental ya que sos su principal referente; quién mejor lo conoce y puede percibir y satisfacer las necesidades que le vayan surgiendo. Por ello jugar con tu bebé tiene que ser una experiencia donde ´´el logre de a poco encontrar su propio lugar y jugar a su manera, pero en tu compañía para responderle cuando te necesite; para presentarle obstáculos cada vez más complejos e invitarlo a que intente superar los desafíos que se le presenten. Le estarás enseñando a ser una persona activa, con inquietudes, que no se rinde fácilmente y por sobre
todo; con seguridad para seguir adelante.
Lic. Carolina Micha - Psicóloga -UBA M.N.: 27874
Miembro de Primeros Pasos Producciones.
Desarrollo de herramientas de Estimulación y Entretenimiento para la primera infancia.

8º mes - Los primeros pasos hacia la independencia

LA ANGUSTIA DE LOS OCHO MESES
"Aparece cuando nuestros hijos tienen alrededor de 8 meses de edad y descubren que ya no son parte de mamá. Lloran cada vez que nos alejamos de ellos, se despiertan agitados en la noche... ¿Cómo debemos actuar?
Los cargamos en nuestros vientres durante 9 meses hasta que un buen día- muy esperado por cierto-, nacen. Ya no los llevamos dentro, y aún así sentimos a nuestros bebés como si fueran parte de nosotras. Sobre todo durante la etapa del amamantamiento, la identificación entre madre e hijo es muy fuerte, y se da en ambos sentidos. El lazo que nos une es íntimo e inviolable. Pero un buen día, cuando tiene alrededor de 8 meses de edad, ese lazo se estira, nuestros hijos se descubren como individuos independientes y viven esa toma de conciencia con mucha angustia. Es la famosa angustia de los 8 meses.
LLANTO Y DESESPERACION

Descubierta por un pediatra de apellido Spitz, no mucho tiempo atrás, esta etapa marca el comienzo de un proceso de separación entre nosotras y nuestros bebés. Es el momento en que ellos inician su propia vida. La preferencia, que a partir de los 6 meses demuestran por su mamá por ser la encargada de cuidarlos y darles de comer, dos meses más tarde se transforma en disgusto.

Gritan, lloran y patalean cada vez que nos encaminamos hacia la puerta, distanciándonos de ellos. No soportan la idea de no tenernos cerca y a la vista, bien pegadas a su lado. Se despiertan dos o tres veces en medio de la noche con evidente agitación, y a veces lloran aún sin despertarse. La angustia con que viven este proceso de "desidentificación" con la madres, que los lleva a descubrir que no son una extensión de mamá, aparece en sus sueños excitándolos y provocando el llanto. Tanto los acechan sus temores que en ocasiones es difíicil lograr que se duerman.
MANEJOS

La angustia de los ocho meses, aún cuando evidentemente es un proceso traumático, es un hecho inevitable e indispensable para el desarrollo de nuestros hijos. Por otra parte, es importante comprender que los miedos son parte normal en su evolución psicológica. No podemos ni debemos impedir que suceda, pero tenemos que poder contenerlos para que no lo vivan en soledad. Para que no se sientan, además, abandonados.

¿Qué hacer? No los alcen, no se los lleven a sus camas a dormir con mamá y papá, no hagan que ellos los manejen y les enseñen que basta pegar un grito para conseguir lo que desean. Basta con pararse junto a la cuna y hablarles o cantarles una canción que los tranquilice al tiempo que acarician sus cabecitas para que se sientan confortados. Conviene no prender la luz del cuarto. Por un lado, corren el riesgo de que se hagan a la idea de que la oscuridad puede representar riesgos y temores desconocidos y ya no quieran volver a dormir sin una lámpara prendida.

A partir de los 9 a 10 meses de edad, cuando ya comienzan a gatear y logran trasladarse por la casa por sus propios medios, esta angustia comienza a disiparse. Pueden seguirnos a todas partes cada vez que quieren vernos. Además, ese nuevo mundo que los rodea se ve tan interesante y atractivo, que el entusiasmo por explorarlo se vuelve más interesante que la idea de convertirse en seres independientes.

6º mes - Las primeras papillas

¿Puede ser que mi bebé tenga deseos de comer sólidos, está listo para que lo destete?

Entre el 4to. y 6to. mes, te das cuenta de que tu bebé está preparado para alimentarse con algo más que leche, no queda satisfecho después de haberlo amamantado. Está reclamando sólidos. Tu sentido común llegó a la misma conclusión que muchos pediatras: no hay reglas fijas para determinar el momento exacto del destete, cada bebé tiene su ritmo y hay que respetarlo.
El destete debe ser gradual....
El destete significa un cambio afectivo además de alimenticio. Los primeros días, ofrecele la papilla después de algunos minutos de amamantarlo y terminá de alimentarlo con el pecho. El mejor momento para introducir la papilla es cuando tu bebé está más despierto, probablemente al mediodía. Al principio, basta con que sienta el sólido en su boquita. La puntita de una cucharita de café con papilla es suficiente para que sus labios puedan chupar y degustar el nuevo sabor.

En la medida en que demuestre interés, podés aumentar progresivamente la cantidad de sólidos combinados con las mamadas que, a la vez, disminuyen en frecuencia y cantidad. La ingesta de pequeñas cantidades de sólidos permite que el sistema digestivo de tu bebé se tome el tiempo necesario para ajustarse al cambio.

Cada cinco días, si no presenta reacciones negativas tipo alergias, diarreas, etc., podés agregar otras variedades de alimentos. Al cabo de un mes de aceptar sin problemas el nuevo régimen, podés incorporar otra comida sólida diariamente. Para tu tranquilidad, durante todo este proceso, es necesario que tu bebé siga con la teta o con la mamadera, así tendrá buena parte de sus necesidades nutricionales cubiertas.

Acerca del destete hay una gran controversia, particularmente en función del cuándo y cómo. Las opiniones oscilan entre los 3 meses y los 2 años ¿Te queda claro que el parámetro es enorme y discutible? Cada mamá sabe cuándo es el momento adecuado para hacerlo. Lo sabe porque simplemente escucha las necesidades que tiene su bebé.

A veces, este avance puede resultar doloroso. Podrías pensar "ya no quiere mi pecho", y te va a llevar un tiempo aceptar este cambio en el gusto de tu bebé.
(No es a vos a quién rechaza sino que te necesita de otra forma. Sos mucho más que ese pecho que al principio te representaba y era todo para él).

Desarrollar plenamente el potencial de tu bebé está en tus manos

La inteligencia de tu bebé es un gran tesoro y de esta depende en gran medida su futuro. Si bien tu bebé al nacer tiene un potencial inmenso, la inteligencia es algo a construir. Desde lo clínico esto se ha probado a través de las teorías del desarrollo cerebral que afirman que el cerebro no culmina su desarrollo al nacer. Existen millones de conexiones nerviosas a realizarse sobre todo en los primeros años, que dependen en gran parte de los estímulos externos.
¿Qué es la inteligencia? La inteligencia es la capacidad de resolver problemas y además, de encontrar un resultado por diferentes caminos.
Los primeros tres años de vida son por ello cruciales en el desarrollo intelectual y afectivo de tu bebé. Todo lo que reciba durante estos años le servirá de base para más adelante. Al brindarle mucho afecto y estimulación adecuada ayudarás a tu bebé a desarrollar de manera plena su potencial.
Nadie mejor que vos para estimular a tu bebé. Sos quién mejor lo conoce, la que mejor puede percibir sus necesidades. Para estimularlo ofrete como guía, brindále herramientas adecuadas y acordes a su desarrollo.
Sus experiencias de aprendizaje dependerán de cómo intervengas en ellas. Tu actitud hará que cada acontecimiento sea para tu bebe un desafío a superar, una meta a alcanzar, o por lo contrario; una tarea que no tenga sentido intentar. De esto se trata la estimulación: generar un ambiente donde, en tu compañía, tu bebé logre jugar "a su manera" y con sus tiempos. Al incentivarlo, si se frustra lo estarás ayudando a ser una persona con inquietudes, ávido por aprender más y más y capaz de adquirir confianza para enfrentar situaciones de manera
independiente.
A medida que crezca sus experiencias se irán complejizando y el aprendizaje será cada vez más enriquecedor. La vida presenta a cada rato obstáculos, y tu bebé de esta manera va a estar mejor preparado para resolverlos.
Lic. Carolina Micha - Psicóloga -UBA M.N.: 27874
Miembro de Primeros Pasos Producciones.
Desarrollo de herramientas de Estimulación y Entretenimiento para la primera infancia.

TIPS - DATOS UTILES PARA TU BEBE

No olvides hervir las mamaderas y tetinas antes de ponerlo en contacto con tu bebé. Cuando le das la papilla no te asustes si come tres o cuatro cucharadas; es normal, va conociendo sabores y también pueden no gustarle y lo rechaza, no te desanimes, segui intentando.
Tené cuidado al calentar algo para el bebé en el microondas, éstos no calientan en forma uniforme, mezclá bien luego de calentar, dejá reposar 30 segundos.
Algunos padres sostienen a sus bebes alternativamente en cada brazo mientras los alimentan. Esto puede ayudar a desarrollarles una buena coordinación de los músculos oculares

5º mes - El stress puede estar también en casa

VIVIR EN FAMILIA

Los tiempos que corren son veloces, exigentes, de comida congelada, teléfonos celulares y correo electrónico. El día se estira lo máximo posible. Trabajo, colegio, gimnasio, cenas, encuentros con amigos y familiares. Las veinticuatro horas no alcanzan.

Salidas corriendo de casa, llegadas tarde a reuniones, chicos fastidiosos, padres cansados, irritabilidad, intolerancia, desencuentro sexual, entre otros; son algunos de los síntomas actuales.

Llega un momento que dan ganas de gritar y salir corriendo. Antes, mucho antes de llegar a tal extremo es mejor parar y hacer algo con esta vorágine.

Algunas de las situaciones típicas, de todos los días que se pueden solucionar son:

1. La hora de dormir: muchos padres que trabajan todo el día, un poco por ganas y otro tanto por culpa, quieren jugar con sus hijos cuando llegan a casa. Los horarios se extienden, se come tarde, el baño se prolonga, los chicos quedan excitados y sin ganas de irse a la cama. Las discusiones empiezan y finalmente todos quedan insatisfechos y muy cansados.
¿QUE HACER?
Organizar una especie de "agenda" con horarios más o menos fijos que sean respetados por todos. Si por ejemplo la hora elegida para irse a dormir son las 9 de la noche y llegan de trabajar alrededor de las 7 de la tarde, se puede aprovechar el tiempo previo a la cena para jugar con los chicos. Así cuando se termina de comer, se van preparando para la cama.

La famosa frase que "lo importante no es la cantidad sino la calidad" no quiere decir "hacé todo lo que no se hizo durante el día en unas horas" sino, estar disponible y divertirse en el momento que estás junto a tus chicos.
2. Hipercomunicados: Faxes. E-mails. Beepers. Teléfonos celulares. Con orgullo decimos que es la era de la comunicación, que podemos llegar a los confines del mundo. Pero no nos olvidemos del mundo cercano, del mundo de casa. En medio de la cena siempre llama tu suegra, o suena el celular con un supuesto llamado urgente o está entrando un fax ¿Es realmente necesario estar hiper conectados? ¿Nos alcanzan las orejas para escuchar a tanta gente? Es más fácil aclarar cuándo uno está disponible y cuándo no. Por ejemplo, que los amigos y familiares sepan que durante la hora de la cena no se atienden llamados o que el horario de oficina es de 9 a 19. Al principio puede chocar un poco pero, finalmente; todos lo agradecen porque sienta un precedente que es imitado por los demás.

3. La única que lo hace bien soy yo: ¿te suena familiar? Despertarlos, darles el desayuno, cambiarlos, preparar las mochilas, subirlos al auto ¿Sólo vos lo sabés hacer? ¿A quién tratás de complacer? Hay muchas cosas que tanto tus hijos como tu pareja pueden hacer siempre y cuando vos aprendas dos reglas fundamentales: 1) delegar responsabilidades en los otros y 2) aceptar que cada uno tiene su forma diferente de hacer las cosas, no es ni mejor ni peor, sólo diferente. A partir de los 3 años los chicos ya pueden hacer cosas por ellos mismos y ayudarte en algunas actividades pequeñas como guardar un sandwich en una mochila ¡A bajarse del caballo!, y no te creas que podés con todo.

4. Manía del fin de semana: primero vamos a la plaza, de ahí a comer hamburguesas, a la tarde damos una vuelta por el parque de diversiones y después de tomar el té entramos al cine ¿No es un poco mucho? ¿No vas a necesitar un fin de semana del fin de semana? Esto de querer hacer todo junto lleva a no poder disfrutar nada. Es mejor organizar una salida por día y disfrutarla a pleno que aturdirse de actividades ¿Y qué hay con quedarse en casa jugando a juegos de imaginación o de mesa? Aunque parezcan pasados de moda, son el mejor ámbito para estimular la imaginación y la creatividad de todos y permiten realmente estar en familia.

Seguro que a vos se te ocurren muchas otras ideas más. Como regla tratá de pensar qué querés hacer y qué poder hacer. Después preguntá qué quieren los otros y qué pueden. Contestadas estas preguntas, organicen algo coherente y posible. El resto viene solo.