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lunes, 21 de noviembre de 2011

La importancia del NO

La importancia del NO
“No”, “no”, parece que todo para tu hijo todo es no. Si le pedís algo, si te acercás para jugar, si le preguntas una cosa, no importa qué, la respuesta es siempre la misma: NO. ¿Qué está pasando? ¿Se está rebelando?
Tu hijo necesita hacerse camino por sí mismo, lograr separarse y buscar su propia autonomía. Que una de las primeras palabras que aprende a decir es No, tiene su razón. En este desafío para lograr hacerse un individuo con ideas propias, para aprender a hacer cosas por sí mismo, para elegir diferenciarse, para constituirse como una persona singular tiene que defenderse de lo que vos y su papá desean para él…


Para tu hijo, el descubrimiento del no es un hito muy significativo en el camino de tu hijo para consolidar su independencia. Tan importante es para él ser capaz de decir NO como es el que se lo digan a él.


Un NO para cada cosa:



Escuchá a tu hijo, y hasta donde sea posible tomalo en serio cuando dice NO ya que en esta etapa puede decir NO a muchas cosas:


1. A comer determinados alimentos o directamente a no almorzar o cenar. No te alarmes. Por un lado un chico sabe que necesita comer y no se va a desnutrir por comer bananas 5 días seguidos. Seguro que a la semana siguiente tiene antojo de otra cosa.

2. A jugar con vos. Puede ser que quiera jugar solo o que juegues de una manera diferente de la que él espera.

3. A irse a dormir.

4. A irse de la casa de algún familiar o amigo.

5. A bañarse. Etc.


Como padres queremos que nuestro hijo aprenda a defenderse solo y que se respete y quiera a sí mismo. Por esto es tan importante el derecho que tiene de decir No y este derecho se adquiere en primer lugar en su casa, con su familia. El mismo empieza cuando tu hijo reconoce su derecho a preguntar, a saber, a rechazar. Si no tratamos a nuestro niño de 2 años con este respeto no podemos esperar que en ciertas situaciones especiales puede decir que no, que logre respetarse a sí mismo.


Que tu hijo se ponga frecuentemente difícil tratando de ejercer su poder es solamente señal de que está madurando. Dejémoslo crecer y apoyémoslo.

Desarrollar el potencial de tu bebé está en tus manos

La inteligencia de tu bebé es un gran tesoro y de esta depende en gran medida su futuro. Si bien tu bebé al nacer tiene un potencial inmenso, la inteligencia es algo a construir.

Desde lo clínico se ha probado a través de las teorías del desarrollo cerebral que el cerebro no culmina su desarrollo al nacer. Existen millones de conexiones nerviosas a realizarse sobre todo en los primeros años, que dependen en gran parte de los estímulos externos.


¿Qué es la inteligencia?

La inteligencia es la capacidad de resolver problemas y además, de encontrar un resultado por diferentes caminos. Los primeros tres años de vida son por ello cruciales en el desarrollo intelectual y afectivo de tu bebé. Todo lo que reciba durante estos años le servirá de base para más adelante. Al brindarle mucho afecto y estimulación adecuada ayudarás a tu bebé a desarrollar de manera plena su potencial.

Nadie mejor que vos para estimular a tu bebé. Sos quién mejor lo conoce, la que mejor puede percibir sus necesidades. Para estimularlo ofrete como guía, brindále herramientas adecuadas y acordes a su desarrollo.

Sus experiencias de aprendizaje dependerán de cómo intervengas en ellas. Tu actitud hará que cada acontecimiento sea para tu bebé un desafío a superar, una meta a alcanzar, o por lo contrario; una tarea que no tenga sentido intentar. De esto se trata la estimulación: generar un ambiente donde, en tu compañía, tu bebé logre jugar "a su manera" y con sus tiempos. Al incentivarlo, si se frustra lo estarás ayudando a ser una persona con inquietudes, ávido por aprender más y más y capaz de adquirir confianza para enfrentar situaciones de manera independiente.

A medida que crezca sus experiencias se irán complejizando y el aprendizaje será cada vez más enriquecedor. La vida presenta a cada rato obstáculos, y tu bebé de esta manera va a estar mejor preparado para resolverlos.

Ya gatea

Poco a poco y en cuatro patas, tu bebé se va "abriendo camino". La casa se convierte en un mundo lleno de nuevas aventuras a conquistar.

Sentado en el piso, tu bebé arroja su juguete. Casi con enojo mira fijamente su "preciado objeto". El cartel de "llegada" parece estar esperándolo. Tras muchísimo esfuerzo se abalanza hacia adelante. Logra ponerse en cuatro patas y encender los motores. Ahí va. Sigue y sigue hasta que: ¡Final de carrera! No tuviste que correr antes de que tu bebé rompiera en llanto: por primera vez, solito y gateando, pudo reencontrarse con su juguete.

¿Cuándo aparece el gateo?

Día a día el cuerpo de tu bebé se va desarrollando y sus estructuras y funciones se modifican. El gateo implica un avance en la maduración. Para que pueda gatear es necesario que haya adquirido ciertas habilidades de equilibrio que se dan alrededor de los nueve meses: primero domina la parte superior de su cuerpo y luego las piernitas. Si antes de que finalice el tercer trimestre colocamos a nuestro bebé en forma de carretilla, caminará con sus manitos. Solo después podrá acompañar con todo el cuerpo. Generalmente el gateo aparece cerca de los 8/9 meses y hasta los 12 meses, momento en el que se larga a dar sus primeros pasitos sin ayuda.

"Yo soy yo"

No todos los bebés gatean de la misma manera. Algunos ni siquiera lo hacen; se largan medio inseguros a dar sus primeros pasitos. La forma más habitual de gateo es en "cuatro patas". Es común, que antes de comenzar a movilizarse, el bebé practique balancearse hasta lograr alternar los brazos y las piernas. Algunos bebés se desplazan de manera diferente: sentados, apoyados sobre un costado del cuerpo o "caminando como osos"- pies y manos sobre el piso manteniendo extendidas las piernas-. En fin, cada bebé tiene su personalidad y el gateo es parte de ella. Al bebé no le interesa demasiado cómo llegar, sino hacerlo.

¡Todo lo que logré!

Con la novedosa aventura de poder explorar la casa, tu bebé descubre un mundo mucho más amplio. Es por eso, que se dirige a cuanto rincón existe tocando y chupando todo. Es su manera de conocer las cosas. Desplazarse le permite entrar en el mundo social y empezar a realizar actividades lejos tuyo. Estos primeros intentos de independencia pueden traer aparejados signos de ansiedad que son normales: empieza a separarse de vos y lo asusta. Lo mejor que se puede hacer es a través del juego. Con referencia a este tema, la psicoanalista M. Malher expresa: "La distancia óptima en esta subfase temprana de ejercitación psicomotriz, parece ser la que permite al gateador en movimiento y exploración, la libertad y oportunidad de realizar tales actividades a cierta distancia física de su madre, pero a la madre siempre la necesita como punto estable, "como base de operaciones", que satisface la necesidad de reabastecimiento mediante el contacto físico".

Durante este período tu bebé va obteniendo también dos nociones importantísima: la espacial y la de profundidad. Con la primera, comienza a reconocer distancias y esto lo ayuda a ubicarse en el mundo. Con la segunda, conoce y explora el espacio vertical: cuando tu bebé está sentado en la sillita alta, somos las mamás las que sufrimos las consecuencias de arrodillarnos continuamente a levantar todos los objetos que ellos tiran una y otra vez. Pero esto tiene significado: al arrojar los juguetes de arriba hacia abajo, nuestro pequeñín percibe atentamente cuando se produce el ruido de choque contra el piso y esto lo va preparando para aprender a caer sin golpearse en el momento de caminar. Por lo tanto, mamá ¡mucha paciencia y mucho juego!

En sus marcas, listos, ya!

Mientras dure el gateo, es muy importante que estimulen a su bebé en sus progresivos ejercicios. A los niños gateadores les encanta ser perseguidos por detrás, dar vueltas sobre una alfombra y pararse con la ayuda de algún mueble o aferrado a las manos o piernas de algún mayor, dando así pequeños y tambaleantes pasitos que le dan cada vez más fuerza y equilibrio.

Si bien la estimulación y la ejercitación son muy necesarias hay que tener cuidado: a veces los padres queremos que nuestros hijos progresen demasiado rápido. Cada bebé tiene su propio ritmo. Si lo sobre estimulamos puede mostrarse reticente a gatear. Lo más apropiado es tener un lugar para él: "exclusivo y cercado para él": puede moverse con libertad y nosotras podemos seguir con nuestras actividades.

El valor del gateo es muy importante: indica que tu bebé se está preparando para caminar. Alrededor de los 12/13 meses el niño alcanzó un equilibrio general que posibilita dicha práctica. Algunos niños suelen regresar al gateo. Es normal y no merece demasiada preocupación. A veces, "dan un paso hacia atrás para luego dar un salto mucho más grande". Dándole tiempo y sin presionarlo, volverá a caminar en cualquier momento: sólo necesita mayor confianza y seguridad para afrontar nuevas situaciones.

jueves, 10 de noviembre de 2011

GUÍA PARA BUEN SUEÑO


“Alzarlo, cantarle, acunarlo, hasta la eternidad”

Llevarlo a pasear en auto . Dejarlo llorar y entrar de a ratitos a mirarlo. Hacerle un lugar permanente en la cama de los padres...
Todos los padres  de bebés conocen estas opciones y se inclinan por una o por otra o por todas juntas según la noche y/o el grado  de desesperación. Ya lo dijo alguien una vez, el que acunó esta frase: ”dormir como un bebé” nunca había visto dormir a un bebé en su vida. El sueño de los bebés es por definición interrumpido, en un principio por la necesidad de alimentarse cada pocas horas.
Pero desde el momento en que las mamaderas nocturnas ya no son estrictamente necesarias (alrededor del quinto mes)  los padres, más estrictamente las madres, empiezan a dar los primeros pasos para restituir algún grado de normalidad nocturna. Es aquí donde entran  en juego las distintas teorías.
Algunas como la del médico español Ed,. Estivill seguido por el estadounidense R. Ferber, muy de moda, que recomienda “entrenar” a los bebés en el arte de dormir, dejándolos llorar por períodos cortos, pero progresivos, hasta que aprendan a dormir solos, e intentar que despierten en la misma situación en la que se durmieron, para que puedan volver a conciliar el sueño sin ayuda.
En el otro extremo están algunos adeptos que proponen “la cama familiar”, remontándose a antiguas costumbres; esta postura recomienda compartir con el bebé la cama de papá y mamá y dejarlo tomar la leche cuando él quiera durante la noche. Argumentan que esto previene la muerte súbita, porque el bebé acompasa  su respiración con la de los padres y que se le trasmite mayor seguridad.
En el medio hay otra postura posible, que es evaluar qué es lo que ocurre en cada caso.
El pediatra M. Elman dice “Muchas veces, cuando el bebé presenta  algún trastorno en el sueño, es su manera de expresar algo y lo Puede  ser  desde  el  comienzo de una enfermedad, hasta  alguna situación perturbadora vivida durante el día (aunque sea solo un paseo, una fiesta).
Alrededor del quinto mes se considera que el bebé puede dormir de un tirón, pero otro bebé quizá aproveche para tener a su mamá para él solo, porque no la ve durante el día.”
Alrededor de los 8 meses (a veces antes)  los nenes atraviesan por la llamada “angustia de la separación”, que suele acarrear pesadillas. “Esto ocurre cuando el bebé reconoce sus pies y sus genitales y cobra conciencia de que su madre es otra persona y teme que si la pierde de vista la pierde del todo. Entonces la llama de noche y se calma fácilmente cuando ella acude.”


Algunas premisas para tener en cuenta:



Ø    Si ya no toma leche de pecho que acuda el padre a su llamado.

Ø    Acudir cuando el bebé llama, pero no levantarlo.

Ø    No evitarle la siesta “para que duerma de noche”: esto es contraproducente, ya que si quiere dormir es porque lo necesita. El sueño no se suma.

Ø    Por seguridad dormirlo de costado y sin almohada.

Ø    Ir desacelerando el ritmo de las actividades, preparar un clima para el sueño.

Ø    Crearle una rutina fija para  la hora de dormir.

Ø    Ponerlo a dormir con un muñeco, un peluche u otro objeto querido por el niño.

Ø    Por más pequeño que sea hablarle mucho, acariciarlo, pero ser firme; no entenderá lo que se le dice  pero sí la sensación que uno tiene que transmite: Amor y seguridad.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

A los 6 meses, un bebé sabe si le están gastando una broma o no
Los bebés muy pequeños de sólo seis meses de edad-, saben cuándo se les está tomando el pelo, que esta actitud no les gusta, y que expresan su disconformidad o reaccionan en consecuencia, de acuerdo con lo que aseguran científicos de la Universidad de York, en Canadá. Para afirmar algo tan polémico, los investigadores analizaron las reacciones de bebés de seis y nueve meses ante un juego que consistía en que un adulto se mostraba bien incapaz bien reticente a compartir un juguete con los pequeños.

Los bebés detectaron y aceptaron con calma el hecho de que el adulto no fuera capaz de compartir con ellos el juguete por razones que escapaban a su control pero, por el contrario, se mostraron agitados cuando resultó evidente que el adulto, simplemente, no tenía intención de compartir.

Según la directora del estudio, Heidi Marsh, los bebés son capaces de diferenciar si se les está gastando una broma o si se está siendo manipulador con ellos, y además saben cómo transmitir su opinión al respecto. Según Marsh, esta es la primera demostración empírica de que los bebés tan pequeños son capaces de comprender las intenciones de los actos de los adultos.

Hasta el momento, se habían obtenido evidencias basadas únicamente en la habituación visual de los niños ante determinados estímulos (la habituación en psicología es el proceso de acostumbramiento o aprendizaje no asociativo a los estímulos del medio interno o externo, y está considerada una forma alternativa de integración).

Es decir, que estudios previos habían observado los patrones de las miradas de los pequeños cuando a éstos les eran presentados estímulos diversos pero, según la investigadora, esta fórmula de estudio resulta demasiado abierta a interpretaciones y, en consecuencia, a conclusiones confusas.

Por otro lado, en investigaciones anteriores se concluyó que la capacidad de diferenciar las intenciones de los adultos no se desarrollan hasta los nueve meses de edad, algo que el estudio de Marsh desmiente.

La investigadora señala que un niño de seis meses de edad, comparado con uno de nueve meses, expresa de manera distinta lo que sabe.

Durante el estudio, los bebitos fueron sometidos a tres situaciones en las cuales el centro siempre fue un juguete: de bloqueo, de burla y de juego. En cada una de estas situaciones hubo una condición de incapacidad de compartir el juguete y otra de resistencia a compartirlo por parte del adulto.

Así, por ejemplo, en la situación de burla, el adulto extraño sostuvo un sonajero cerca de los niños y, después, lo ocultó detrás de él (condición de resistencia a compartir). Asimismo, una atractiva pelota cayó accidentalmente, de manera que quedó fuera del alcance del adulto (condición de incapacidad de compartir).

Los movimientos visibles tanto del adulto como del juguete fueron reflejo de las condiciones de cada prueba, esto es, fueron diseñados para que los niños pudieran comprender las intenciones o la situación del adulto.

Incluso las expresiones faciales de éste se utilizaron para expresar resistencia a compartir o incapacidad para hacerlo.

Los resultados fueron los siguientes: los niños de ambas edades (seis y nueve meses) desviaron sus miradas durante las pruebas en que el adulto se mostró renuente a compartir.

En estas pruebas, además, los niños de nueve meses dieron golpes con sus brazos, mientras que los bebés de seis meses mostraron otro tipo de reacciones correspondientes a afectos negativos, como fruncimiento del ceño. Estas reacciones no se dieron en ningún bebé en las condiciones de incapacidad para compartir el juguete.

Otro dato revelado por la investigación fue, según Marsh, que aquellos niños más independientes resultaron ser menos expresivos ante las situaciones de renuencia a compartir (por ejemplo, lloraban menos que otros), pero físicamente más proclives a demostrar una resistencia activa a la situación.

Esta diferencia sugiere que es importante analizar las habilidades sociales y cognitivas de los niños para comprender el espectro de comportamientos sociales que puede darse a estas edades. La revista Infancy ha publicado un artículo detallado sobre esta investigación.

La inteligencia y las capacidades de los más pequeños han sido objeto de diversos estudios en los últimos años. Sus resultados han permitido constatar el sorprendente grado de conciencia de los bebés, demostrando, por ejemplo, que éstos, con tan sólo cinco meses, son ya capaces de diferenciar entre sólidos y líquidos o que, con sólo dos o tres días de edad, ya pueden detectar el ritmo de la música.

Fuente: www.neomundo.com.ar (Yahoo noticias)

miércoles, 22 de junio de 2011

12º mes - Peligro mi hijo camina

SEGURIDAD EN EL HOGAR

Los accidentes, sobre todos los que ocurren en el hogar, son una permanente amenaza para tu hijo, se pueden tomar ciertas medidas para que sea un lugar más seguro.

El explorador, de pronto, logra ponerse de pie. Dos pasitos y PAU!, al suelo... Lo intenta de nuevo, y otro golpe. Persevera... y después de mil y un chichones lo logra. Puede estar de pie y CAMINAR. UY!... Todo lo que ve es fabuloso, nuevo, excitante. Al ataque...

A medida que tu bebé afianza un nuevo logro ingenia nuevas formas de acercarse hacia el peligro. Debes anticiparte a estas amenazas y tomar medidas de seguridad al respecto. Los lugares más concurridos y quizás peligrosos de la casa son la cocina y el baño. Seguí estos tips:

COCINA:

- Mantenelo lejos del área mientras cocinás. Todos los objetos de acero o metal: cacerolas, hornalla, pava, etc. mantienen una temperatura elevada aún tiempo después de haberlos retirado del fuego. O puede salpicar aceite caliente, cortarse, introducirse un cuchillo en la boca, etc.

- Durante las comidas, ubicá en el centro de la mesa los platos y vasos para evitar que "esas manitos" los atrapen.

- No uses mantel, podría agarrarlo y, al mejor estilo de los Tres Chiflados, hacer volar todo por el aire.

- Trabá las puertas de las cajoneras, alacenas, placards, heladera, etc. No dejes bolsas de polietileno a su alcance, podría metérsela en la cabeza y asfixiarse, y desde ya, los artículos de limpieza guardalos fuera de su alcance.
BAÑO:

- Nunca lo dejes solo en el baño, aunque sea por unos segundos.

- Usá alfombras antideslizantes.

- Probá la temperatura del agua antes de bañarlo.

- Guardá las medicinas, cosméticos, afeitadoras y demás productos peligrosos en lugares altos ó placards con llaves.

- Cubrí los radiadores u otros artefactos que irradien calor con toallas.

- Si tuvieses un radiador eléctrico no debiera estar en ningún lugar que tu bebé tenga acceso.
Además:

Chequeá todas las tomas de electricidad de la casa, que estén seguramente tapadas. Si no tenés diyuntor, sería el momento apropiado para adquirirlo. Asegurate de tener un matafuegos a mano, así como los teléfonos de urgencia a la vista. Y, armá un botiquín de primeros auxilios.

Recordá que las probabilidades de que ocurra un accidente aumentan cuando tu bebé está cansado, enfermo, hambriento, ocupado, preocupado y demás; porque sus defensas bajan y se encuentra más vulnerable.


El efecto Mozart y la música en los bebés

El desarrollo cerebral no culmina en la etapa fetal. Continúa su desarrollo sobre todo en los primeros tres años de vida. Está probado que todos los estímulos que reciba el bebé favorecen estas conexiones que si no se realizan, se pierden para siempre. Por ello en este período es fundamental la estimulación que se les brinde.Hacerlo acompañada de música es una excelente vía. Estudios probaron que la música clásica estimula determinadas conexiones neuronales que favorecen el desarrollo de ciertas habilidades. En la Universidad de California, desde hace veinte años, se estudian patrones musicales y se observa el efecto que producen. Allí demostraron que la música modifica la estructura del cerebro en desarrollo del bebé en gestación (entonces los obstetras comenzaron a recomendar a las embarazadas que escucharan regularmente música tranquila y relajada); que los bebés reconocen y prefieren la música que oyeron en el vientre de sus madres, que el coeficiente intelectual aumenta en los niños que reciben instrucción musical regularmente; que la música adecuada los tranquiliza.
La música tiene patrones fijos dentro de los cuales se puede crear libremente. Es esta una enseñanza fundamental que nos deja.
Pero además, en la Universidad de California, observaron que la música de Mozart, ingeniosa y simple a la vez, funciona mejor que la de otros compositores. En los últimos años, se han realizado numerosos estudios analizando el fenómeno. Los ritmos, las melodías y sobre todo las frecuencias de los patrones en sus composiciones estimulan y recargan las regiones creativas y motivadoras del cerebro. Esta música, misteriosa y accesible a la vez produce un efecto dual que beneficia enormemente a los bebés: los relaja y los mantiene atentos al mismo tiempo, siendo este el mejor estado para absorber conocimientos.
Lic. Carolina Micha - Psicóloga -UBA M.N.: 27874
Miembro de Primeros Pasos Producciones.
Desarrollo de herramientas de Estimulación y Entretenimiento para la primera infancia.

11º mes - La aparición del no

 

Cuando tu hijo aprende a decir que no con gestos o con palabras, está indicando mucho de su desarrollo intelectual y está empezando a diferenciarse como persona.
Frunce los labios y sacude con fuerza la cabecita. Este marcado "no" del bebé surge hacia el fin del noveno mes. Ambos gestos se manifiestan tan enfáticamente que es casi imposible no entender lo que el bebé está diciendo.
¡ NO, NENE !

Pero lo que las madres y padres algunas veces tienden a olvidar es que la habilidad para entender el significado del NO, abre dos instancias. Ahora que el niño comprende lo que él quiere expresar por "no", también entiende lo que vos querés significar al decir "no hagas esto".

Esto pone su comunicación interactiva en un nuevo plano. Por ejemplo, en vez de retirarle la comida que está arrojando alrededor, ahora podés decirle: "no la tires". No deben esperarse milagros instantáneos con esto pero con el tiempo el bebé dejará de hacerlo.
Una palabra de advertencia: los "no" dichos con enojo o rudeza son particularmente inapropiados en los primeros doce meses. Terminan atemorizando sin esclarecer. El bebé se pregunta: "¿Qué hice yo de malo?". Los sutiles y juguetones "no" te permitirán hacerle comprender tu intención de una manera más suave.
EL NO COMO LIMITE
Una de las más importantes transformaciones que se inician en esta etapa es la comprensión progresiva de las prohibiciones y la emergencia de los primeros fenómenos de la identificación. Ambos desarrollos están relacionados. Al principio, los mensajes maternales llegan a tu hijo por el contacto táctil y visual.

Pero cuando ya se puede escapar de tus brazos, puede escapar también de tu mirada, pero no le es fácil eludir tu voz. Ahora puede andar y no vacila en satisfacer su curiosidad, su necesidad de actividad lanzándose a las situaciones más peligrosas: tu intervención será imperativa y se valdrá cada vez más del gesto y la palabra.
La naturaleza de los intercambios entre la mamá y el bebé se centrarán ahora en torno de los arrebatos de actividad infantil y las órdenes y prohibiciones maternas. La palabra que usa la madre con más frecuencia es no. Al decirla, mueve la cabeza, al tiempo que evita que haga el niño lo que quería hacer.
El niño comprende lo que la madre prohibe a través de un proceso de identificación e imitará el gesto negativo con la cabeza, que acompaña la acción de la madre. Se convierte en el símbolo de los actos frustradores maternos. Adoptará y retendrá este gesto hasta cuando haya crecido.
APRENDIENDO DE LA NEGACION

El movimiento negativo de la cabeza y la palabra "no", se diferencian fundamentalmente, no sólo de los monólogos "trabalenguas" típicos de esa edad, sino también de las primeras palabras que aparecen antes del "no" ("mamá, dadá, etc.").

El movimiento negativo de cabeza y la palabra "no" representan un concepto: el de la negación, el del rechazo en el sentido más estrecho del término. No son sólo una señal, sino también un signo de la actitud del niño, consciente e inconsciente. El gesto negativo es también quizás antes que nada, el primer concepto abstracto que se forma en la mente. El dominio del "no" (gesto y palabra) es un logro de consecuencias trascendentales para el desarrollo mental y emocional del pequeño: presupone haber adquirido la capacidad primera para el juicio y la negación.

Cada "no" de la madre representa una frustración emocional para el pequeño. Los gestos y las palabras a través de los cuales se impone una frustración estarán investidos con una carga afectiva específica, que tiene el significado del rechazo, de la frustración. Y así será el recuerdo de la experiencia. Es esta carga afectiva la que no garantiza la memoria tanto del gesto como de la palabra "no".

La prohibición interrumpe una acción del niño y lo empuja a la pasividad. Justamente en la edad en que comienza a comprender las prohibiciones de la madre, empieza también a sentir ansias de actividad que reemplazan la pasividad característica de la etapa anterior. El niño no tolerará que lo fuercen de nuevo a la pasividad sin resistirse.
EL "NO" DE MAMA
Cuando mamá impone una prohibición, hay tres factores en juego: el gesto o palabra, el pensamiento consciente y el afecto. Evidentemente el niño hace suyo el gesto. Pero, ¿cómo podría un chico de quince meses comprender las razones por las cuales la madre impone sus prohibiciones? Todavía no es capaz de pensar racionalmente y por eso no sabe si la madre prohibe porque está temerosa o enojada.

En lo que se refiere al afecto, el pequeño sólo lo comprende de una manera global. Puede decirse que distingue sólo el afecto "a favor" y el afecto "en contra". Por eso, el chico entiende que la madre quiere decir: "si no estás a favor mío, estás en contra de mi".

No obstante, este es un progreso extraordinario. Hasta ahora, la expresión de los afectos del niño en la situación de las relaciones, estaba limitada al contacto inmediato, a la acción. Con la adquisición del gesto de negación, la acción es reemplazada por mensajes y se inicia la comunicación a distancia. Entonces a partir de un simple no, comienza el intercambio recíproco de mensajes, intencionados y dirigidos. Allí está el origen de la comunicación verbal.

9º mes - Un detective suelto en casa

 

Poco a poco y en cuatro patas, nuestro bebé se va "abriendo camino" . La casa se convierte en un mundo lleno de cosas nuevas. ¿Qué precauciones tomar?

Sentado en el piso, el bebé arroja su juguete. Casi con enojo mira fijamente su "preciado objeto". El cartel de "llegada" parece estar esperándolo. Tras muchísimo esfuerzo se abalanza hacia adelante. Logra ponerse en cuatro patas y encender los motores. Ahí va. Sigue y sigue hasta que: ¡Final de carrera! Mamá no tuvo que correr antes de que el bebé rompiera en llanto: por primera vez, solito y gateando, pudo reencontrarse con su juguete.
¿Cuándo aparece el gateo?
Día a día el cuerpo de nuestro bebé se va desarrollando y sus estructuras y funciones se modifican. El gateo implica un avance en la maduración. Para que pueda gatear es necesario que haya adquirido ciertas habilidades de equilibrio que se dan alrededor de los nueve meses: primero domina la parte superior de su cuerpo y luego las piernitas. Si antes de que finalice el tercer trimestre colocamos a nuestro bebé en forma de carretilla, caminará con sus manitos. Solo después podrá acompañar con todo el cuerpo. Generalmente el gateo aparece cerca de los 8/9 meses y hasta los 12 meses, momento en el que se larga a dar sus primeros pasitos sin ayuda.
"Yo soy yo"

No todos los bebés gatean de la misma manera. Algunos ni siquiera lo hacen; se largan medio inseguros a dar sus primeros pasitos. La forma más habitual de gateo es la que el niño efectúa en "cuatro patas". Es común, que antes de comenzar a movilizarse, practique balancearse hasta lograr alternar los brazos y las piernas. Algunos bebés se desplazan de manera diferente: sentados, apoyados sobre un costado del cuerpo o "caminando como osos"- pies y manos sobre el piso manteniendo extendidas las piernas-. En fin, cada bebé tiene su personalidad y el gateo es parte de ella. A él no le interesa demasiado cómo llegar, sino hacerlo.
¡Todo lo que logré!
Con la novedosa aventura de poder explorar la casa, el bebé descubre un mundo mucho más amplio. Es por eso, que se dirige a cuanto rincón existe tocando y chupando todo. Es su manera de conocer las cosas. Desplazarse le permite entrar en el mundo social y empezar a realizar actividades lejos de mamá. Estos primeros intentos de independencia pueden traer aparejados signos de ansiedad que son normales: empieza a separarse de la madre y lo asusta. Lo mejor que se puede hacer es a través del juego. Con referencia a este tema, la psicoanalista M. Malher expresa: "La distancia óptima en esta subfase temprana de ejercitación psicomotriz, parece ser la que permite al gateador en movimiento y exploración, la libertad y oportunidad de realizar tales actividades a cierta distancia física de su madre, pero a la madre siempre la necesita como punto estable, "como base de operaciones", que satisface la necesidad de reabastecimiento mediante el contacto físico".
Durante este período el bebé va obteniendo también dos nociones importantísima: la espacial y la de profundidad. Con la primera, comienza a reconocer distancias y esto lo ayuda a ubicarse en el mundo. Con la segunda, conoce y explora el espacio vertical: cuando nuestro bebé está sentado en la sillita alta, somos las mamás las que sufrimos las consecuencias de arrodillarnos continuamente a levantar todos los objetos que el bebé tira una y otra vez. Pero esto tiene significado: al arrojar los juguetes de arriba hacia abajo, nuestro pequeñín percibe atentamente cuando se produce el ruido de choque contra el piso y esto lo va preparando para aprender a caer sin golpearse en el momento de caminar. Por lo tanto, mamá ¡mucha paciencia y mucho juego!
En sus marcas, listos, ya!

Mientras dure el gateo, es muy importante que los papás estimulen al bebé en sus progresivos ejercicios. A los niños gateadores les encanta ser perseguidos por detrás, dar vueltas sobre una alfombra y pararse con la ayuda de algún mueble o aferrado a las manos o piernas de algún mayor, dando así pequeños y tambaleantes pasitos que le dan cada vez más fuerza y equilibrio.
Si bien la estimulación y la ejercitación son muy necesarias hay que tener cuidado: a veces los padres queremos que nuestros hijos progresen demasiado rápido. Cada bebé tiene su propio ritmo. Si lo sobreestimulamos puede mostrarse reticente a gatear. Lo más apropiado es tener un lugar para él: "exclusivo y cercado para él": puede moverse con libertad y nosotras podemos seguir con nuestras actividades.
El valor del gateo es muy importante: indica que el bebé se está preparando para caminar. Alrededor de los 12/13 meses el niño alcanzó un equilibrio general que posibilita dicha práctica. Algunos niños suelen regresar al gateo. Es normal y no merece demasiada preocupación. A veces, "dan un paso hacia atrás para luego dar un salto mucho más grande". Dándole tiempo y sin presionarlo, volverá a caminar en cualquier momento: sólo necesita mayor confianza y seguridad para afrontar nuevas situaciones.

La importancia del juego compartido

Los bebés conocen el mundo a través del juego. Cuando un bebé nace necesita adaptarse a un mundo nuevo, que deberá conocer y comprender. Su manera de hacerlo será por medio de los sentidos y a través del juego. Pero solo no puede. Necesita de sus padres que le irán presentando el mundo, introduciéndolo en él a través del juego. Además es la actividad con la que el niño cuenta para elaborar situaciones traumáticas y recrear aquellas que fueron placenteras ya que aún no sabe hablar.
Cuando observamos a un niño jugar podemos conocer en qué etapa del desarrollo está. Es importante observar al bebé, darle espacio y tiempo para que pueda expresarse a su manera a través de los juguetes y el juego.
Tu presencia es fundamental ya que sos su principal referente; quién mejor lo conoce y puede percibir y satisfacer las necesidades que le vayan surgiendo. Por ello jugar con tu bebé tiene que ser una experiencia donde ´´el logre de a poco encontrar su propio lugar y jugar a su manera, pero en tu compañía para responderle cuando te necesite; para presentarle obstáculos cada vez más complejos e invitarlo a que intente superar los desafíos que se le presenten. Le estarás enseñando a ser una persona activa, con inquietudes, que no se rinde fácilmente y por sobre
todo; con seguridad para seguir adelante.
Lic. Carolina Micha - Psicóloga -UBA M.N.: 27874
Miembro de Primeros Pasos Producciones.
Desarrollo de herramientas de Estimulación y Entretenimiento para la primera infancia.

8º mes - Los primeros pasos hacia la independencia

LA ANGUSTIA DE LOS OCHO MESES
"Aparece cuando nuestros hijos tienen alrededor de 8 meses de edad y descubren que ya no son parte de mamá. Lloran cada vez que nos alejamos de ellos, se despiertan agitados en la noche... ¿Cómo debemos actuar?
Los cargamos en nuestros vientres durante 9 meses hasta que un buen día- muy esperado por cierto-, nacen. Ya no los llevamos dentro, y aún así sentimos a nuestros bebés como si fueran parte de nosotras. Sobre todo durante la etapa del amamantamiento, la identificación entre madre e hijo es muy fuerte, y se da en ambos sentidos. El lazo que nos une es íntimo e inviolable. Pero un buen día, cuando tiene alrededor de 8 meses de edad, ese lazo se estira, nuestros hijos se descubren como individuos independientes y viven esa toma de conciencia con mucha angustia. Es la famosa angustia de los 8 meses.
LLANTO Y DESESPERACION

Descubierta por un pediatra de apellido Spitz, no mucho tiempo atrás, esta etapa marca el comienzo de un proceso de separación entre nosotras y nuestros bebés. Es el momento en que ellos inician su propia vida. La preferencia, que a partir de los 6 meses demuestran por su mamá por ser la encargada de cuidarlos y darles de comer, dos meses más tarde se transforma en disgusto.

Gritan, lloran y patalean cada vez que nos encaminamos hacia la puerta, distanciándonos de ellos. No soportan la idea de no tenernos cerca y a la vista, bien pegadas a su lado. Se despiertan dos o tres veces en medio de la noche con evidente agitación, y a veces lloran aún sin despertarse. La angustia con que viven este proceso de "desidentificación" con la madres, que los lleva a descubrir que no son una extensión de mamá, aparece en sus sueños excitándolos y provocando el llanto. Tanto los acechan sus temores que en ocasiones es difíicil lograr que se duerman.
MANEJOS

La angustia de los ocho meses, aún cuando evidentemente es un proceso traumático, es un hecho inevitable e indispensable para el desarrollo de nuestros hijos. Por otra parte, es importante comprender que los miedos son parte normal en su evolución psicológica. No podemos ni debemos impedir que suceda, pero tenemos que poder contenerlos para que no lo vivan en soledad. Para que no se sientan, además, abandonados.

¿Qué hacer? No los alcen, no se los lleven a sus camas a dormir con mamá y papá, no hagan que ellos los manejen y les enseñen que basta pegar un grito para conseguir lo que desean. Basta con pararse junto a la cuna y hablarles o cantarles una canción que los tranquilice al tiempo que acarician sus cabecitas para que se sientan confortados. Conviene no prender la luz del cuarto. Por un lado, corren el riesgo de que se hagan a la idea de que la oscuridad puede representar riesgos y temores desconocidos y ya no quieran volver a dormir sin una lámpara prendida.

A partir de los 9 a 10 meses de edad, cuando ya comienzan a gatear y logran trasladarse por la casa por sus propios medios, esta angustia comienza a disiparse. Pueden seguirnos a todas partes cada vez que quieren vernos. Además, ese nuevo mundo que los rodea se ve tan interesante y atractivo, que el entusiasmo por explorarlo se vuelve más interesante que la idea de convertirse en seres independientes.

6º mes - Las primeras papillas

¿Puede ser que mi bebé tenga deseos de comer sólidos, está listo para que lo destete?

Entre el 4to. y 6to. mes, te das cuenta de que tu bebé está preparado para alimentarse con algo más que leche, no queda satisfecho después de haberlo amamantado. Está reclamando sólidos. Tu sentido común llegó a la misma conclusión que muchos pediatras: no hay reglas fijas para determinar el momento exacto del destete, cada bebé tiene su ritmo y hay que respetarlo.
El destete debe ser gradual....
El destete significa un cambio afectivo además de alimenticio. Los primeros días, ofrecele la papilla después de algunos minutos de amamantarlo y terminá de alimentarlo con el pecho. El mejor momento para introducir la papilla es cuando tu bebé está más despierto, probablemente al mediodía. Al principio, basta con que sienta el sólido en su boquita. La puntita de una cucharita de café con papilla es suficiente para que sus labios puedan chupar y degustar el nuevo sabor.

En la medida en que demuestre interés, podés aumentar progresivamente la cantidad de sólidos combinados con las mamadas que, a la vez, disminuyen en frecuencia y cantidad. La ingesta de pequeñas cantidades de sólidos permite que el sistema digestivo de tu bebé se tome el tiempo necesario para ajustarse al cambio.

Cada cinco días, si no presenta reacciones negativas tipo alergias, diarreas, etc., podés agregar otras variedades de alimentos. Al cabo de un mes de aceptar sin problemas el nuevo régimen, podés incorporar otra comida sólida diariamente. Para tu tranquilidad, durante todo este proceso, es necesario que tu bebé siga con la teta o con la mamadera, así tendrá buena parte de sus necesidades nutricionales cubiertas.

Acerca del destete hay una gran controversia, particularmente en función del cuándo y cómo. Las opiniones oscilan entre los 3 meses y los 2 años ¿Te queda claro que el parámetro es enorme y discutible? Cada mamá sabe cuándo es el momento adecuado para hacerlo. Lo sabe porque simplemente escucha las necesidades que tiene su bebé.

A veces, este avance puede resultar doloroso. Podrías pensar "ya no quiere mi pecho", y te va a llevar un tiempo aceptar este cambio en el gusto de tu bebé.
(No es a vos a quién rechaza sino que te necesita de otra forma. Sos mucho más que ese pecho que al principio te representaba y era todo para él).

Desarrollar plenamente el potencial de tu bebé está en tus manos

La inteligencia de tu bebé es un gran tesoro y de esta depende en gran medida su futuro. Si bien tu bebé al nacer tiene un potencial inmenso, la inteligencia es algo a construir. Desde lo clínico esto se ha probado a través de las teorías del desarrollo cerebral que afirman que el cerebro no culmina su desarrollo al nacer. Existen millones de conexiones nerviosas a realizarse sobre todo en los primeros años, que dependen en gran parte de los estímulos externos.
¿Qué es la inteligencia? La inteligencia es la capacidad de resolver problemas y además, de encontrar un resultado por diferentes caminos.
Los primeros tres años de vida son por ello cruciales en el desarrollo intelectual y afectivo de tu bebé. Todo lo que reciba durante estos años le servirá de base para más adelante. Al brindarle mucho afecto y estimulación adecuada ayudarás a tu bebé a desarrollar de manera plena su potencial.
Nadie mejor que vos para estimular a tu bebé. Sos quién mejor lo conoce, la que mejor puede percibir sus necesidades. Para estimularlo ofrete como guía, brindále herramientas adecuadas y acordes a su desarrollo.
Sus experiencias de aprendizaje dependerán de cómo intervengas en ellas. Tu actitud hará que cada acontecimiento sea para tu bebe un desafío a superar, una meta a alcanzar, o por lo contrario; una tarea que no tenga sentido intentar. De esto se trata la estimulación: generar un ambiente donde, en tu compañía, tu bebé logre jugar "a su manera" y con sus tiempos. Al incentivarlo, si se frustra lo estarás ayudando a ser una persona con inquietudes, ávido por aprender más y más y capaz de adquirir confianza para enfrentar situaciones de manera
independiente.
A medida que crezca sus experiencias se irán complejizando y el aprendizaje será cada vez más enriquecedor. La vida presenta a cada rato obstáculos, y tu bebé de esta manera va a estar mejor preparado para resolverlos.
Lic. Carolina Micha - Psicóloga -UBA M.N.: 27874
Miembro de Primeros Pasos Producciones.
Desarrollo de herramientas de Estimulación y Entretenimiento para la primera infancia.

TIPS - DATOS UTILES PARA TU BEBE

No olvides hervir las mamaderas y tetinas antes de ponerlo en contacto con tu bebé. Cuando le das la papilla no te asustes si come tres o cuatro cucharadas; es normal, va conociendo sabores y también pueden no gustarle y lo rechaza, no te desanimes, segui intentando.
Tené cuidado al calentar algo para el bebé en el microondas, éstos no calientan en forma uniforme, mezclá bien luego de calentar, dejá reposar 30 segundos.
Algunos padres sostienen a sus bebes alternativamente en cada brazo mientras los alimentan. Esto puede ayudar a desarrollarles una buena coordinación de los músculos oculares