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viernes, 4 de mayo de 2012

Los niños de 4 a 7 años

Los niños de 4 a 7 años

Los niños de 4 a 7 añosLos niños de 4 a 7 años
A partir de los 4 años, los niños y niñas comienzan a tomar conciencia de los sentimientos de otras personas y cómo sus acciones influyen en los demás. Ya son capaces de empatizar con los sentimientos de otros, pudiendo así realizar acciones para defender, ayudar y colaborar con las demás personas.
Asimismo, ya han aprendido a regular sus formas de expresión en algunos contextos y situaciones.
Es importante que en esta etapa los apoyemos para que se sientan seguros de sí mismos, desarrollen su creatividad y sean capaces de establecer relaciones saludables con las demás personas.

Relación con pares y adultos

Respecto de la recreación, los niños y niñas comienzan en esta etapa a tener compañeros habituales de juego o amigos. Son capaces de trabajar en equipo, distribuyéndose las tareas, cumpliendo aquellas de las que se han hecho cargo y respetando el trabajo de los demás. También comienzan a establecer relaciones de confianza con adultos, iniciando conversaciones y respondiendo a sus preguntas.

El lenguaje

Los niños de cuatro años se expresan con frases completas, lo que aprovechan para inventar historias, aprender canciones, jugar con las palabras y hacer muchas preguntas, particularmente las que implican “¿Por qué…… y por qué?” Por estas razones, es una etapa en la cual los niños y niñas quieren explorar, conocer y comprender todo aquello que llama su atención.

Desarrollo del pensamiento

En general, a esta edad los niños/as son capaces de concentrarse en una actividad específica por períodos más largos (entre 20 y 30 minutos), por lo tanto pueden planificar algunos trabajos o retomar una actividad interrumpida. Sienten “orgullo” por sus logros y comienzan a sentirse trabajadores.
Es importante entonces reforzar y animar a los niños en sus iniciativas por alcanzar metas, de manera de generar confianza en ellos mismos y en sus capacidades.
Apoyemos a los niños a que realicen actividades por iniciativa propia. Por ejemplo, que propongan sus propios juegos, que resuelvan más autónomamente las dificultades simples que se les presenten y que puedan participar en la solución de problemas más grandes.
Es importante que en esta etapa se impulse el desarrollo de sus capacidades de cuestionar y observar, además de estimularlo/a a practicar el trabajo en equipo.

Motricidad

Es un período en que los niños y niñas realizan acciones que requieren coordinación, equilibrio y control fino de sus movimientos.
Podemos incentivarlos a realizar actividades tales como: saltar en un pie, atrapar pelotas, dar saltos desde pequeñas alturas, andar en bicicleta, plegar papel, dibujar figuras y letras.
Si revisas las secciones de actividades para compartir, encontrarás ideas interesantes para que ellos/as realicen.

Salud bucal

A los 6 años comienzan a aparecer en la boca los primeros dientes definitivos, que son los primeros molares.
Usualmente el primer diente aparece a los cinco o seis meses y son los incisivos centrales inferiores; el resto de los dientes aparecerá de manera rápida durante los siguientes seis meses.
A esta edad, el cepillado debe ser aún más eficiente que antes para mantener sanas las piezas dentarias que van saliendo.
Un niño/a a los 6 años ya se puede cepillar solo/a, pero aún debe ser supervisado por un adulto, hasta que sepa escribir bien (esa es la mejor manera de saber que ya ha desarrollado su motricidad fina).
Una vez terminado el cepillado, debe escupir el exceso de pasta y no enjuagarse, en especial en el cepillado antes de dormir. Así quedará pasta dental en su boca, lo que asegura presencia y acción del flúor por un tiempo adecuado.

Control de esfínteres

Si bien los niños/as suelen lograr el control de esfínteres entre los 2 y 3 años, existe la posibilidad de que algunos niños/as vuelvan a tener problemas en edades posteriores, ya sea por una dificultad física o psicológica. Es importante pensar en las posibles causas de esta conducta y consultar a un especialista.
A continuación podrás encontrar algunas sugerencias a considerar, pues sin duda esta es una situación difícil para ti y para tu niño/a.
Ideas prácticas para los niños y niñas con dificultades para controlar esfínteres durante la noche:
  • La hidratación y el consumo de agua durante el día es muy importante, sin embargo, es importante tener ciertas consideraciones con los niños y niñas que recién están en proceso de controlar sus esfínteres. Se debe aprovechar el día para beber harto líquido, pero es importante disminuir el consumo durante la tarde y las horas previas a acostarse a dormir.
  • Hacer pipí justo antes de dormirse. Esto parece bastante evidente, sin embargo es posible olvidarlo o no reparar en que el niño/a se acuesta pero no necesariamente se duerme inmediatamente. En este caso, es importante volver a llevarlo al baño si ha pasado un rato considerable.
  • Es importante facilitarles el acceso al baño. Una pequeña luz encendida o una linterna a la mano en la pieza pueden ser importantes ayudas para que el niño/a se levante más fácilmente al baño cuando sienta la necesidad.
  • El pijama o la camisa de dormir también pueden adecuarse para facilitarles el proceso de ir al baño. Puede resultar muy frustrante para el niño llegar al baño pero no alcanzar a desabrochar su pijama y subir la tasa del baño.
  • Si el niño ya ha controlado esfínteres antes, es posible que se sienta infantilizado si se le propone el uso de una bacinica, pero es importante explicarle que puede ser un secreto. El niño/a puede esconder la bacinica debajo de su cama, “sólo para casos de emergencia” y al día siguiente vaciarla él mimo en la tasa del baño (si tiene la edad como para hacerlo) o pedir ayuda al adulto de confianza.
Para apoyar al niño/a y evitarle momentos que le generen mayor incomodidad y vergüenza, una idea que agradecen, es la de echar ellos mismos sus ropas sucias en la lavadora o canasta de ropa durante la mañana.
Una noche agradable puede pasar por pequeños y simples gestos: un vaso de agua al alcance de su mano, por ejemplo. Esto es una señal de apoyo y confianza para él/ella.

jueves, 10 de noviembre de 2011

GUÍA PARA BUEN SUEÑO


“Alzarlo, cantarle, acunarlo, hasta la eternidad”

Llevarlo a pasear en auto . Dejarlo llorar y entrar de a ratitos a mirarlo. Hacerle un lugar permanente en la cama de los padres...
Todos los padres  de bebés conocen estas opciones y se inclinan por una o por otra o por todas juntas según la noche y/o el grado  de desesperación. Ya lo dijo alguien una vez, el que acunó esta frase: ”dormir como un bebé” nunca había visto dormir a un bebé en su vida. El sueño de los bebés es por definición interrumpido, en un principio por la necesidad de alimentarse cada pocas horas.
Pero desde el momento en que las mamaderas nocturnas ya no son estrictamente necesarias (alrededor del quinto mes)  los padres, más estrictamente las madres, empiezan a dar los primeros pasos para restituir algún grado de normalidad nocturna. Es aquí donde entran  en juego las distintas teorías.
Algunas como la del médico español Ed,. Estivill seguido por el estadounidense R. Ferber, muy de moda, que recomienda “entrenar” a los bebés en el arte de dormir, dejándolos llorar por períodos cortos, pero progresivos, hasta que aprendan a dormir solos, e intentar que despierten en la misma situación en la que se durmieron, para que puedan volver a conciliar el sueño sin ayuda.
En el otro extremo están algunos adeptos que proponen “la cama familiar”, remontándose a antiguas costumbres; esta postura recomienda compartir con el bebé la cama de papá y mamá y dejarlo tomar la leche cuando él quiera durante la noche. Argumentan que esto previene la muerte súbita, porque el bebé acompasa  su respiración con la de los padres y que se le trasmite mayor seguridad.
En el medio hay otra postura posible, que es evaluar qué es lo que ocurre en cada caso.
El pediatra M. Elman dice “Muchas veces, cuando el bebé presenta  algún trastorno en el sueño, es su manera de expresar algo y lo Puede  ser  desde  el  comienzo de una enfermedad, hasta  alguna situación perturbadora vivida durante el día (aunque sea solo un paseo, una fiesta).
Alrededor del quinto mes se considera que el bebé puede dormir de un tirón, pero otro bebé quizá aproveche para tener a su mamá para él solo, porque no la ve durante el día.”
Alrededor de los 8 meses (a veces antes)  los nenes atraviesan por la llamada “angustia de la separación”, que suele acarrear pesadillas. “Esto ocurre cuando el bebé reconoce sus pies y sus genitales y cobra conciencia de que su madre es otra persona y teme que si la pierde de vista la pierde del todo. Entonces la llama de noche y se calma fácilmente cuando ella acude.”


Algunas premisas para tener en cuenta:



Ø    Si ya no toma leche de pecho que acuda el padre a su llamado.

Ø    Acudir cuando el bebé llama, pero no levantarlo.

Ø    No evitarle la siesta “para que duerma de noche”: esto es contraproducente, ya que si quiere dormir es porque lo necesita. El sueño no se suma.

Ø    Por seguridad dormirlo de costado y sin almohada.

Ø    Ir desacelerando el ritmo de las actividades, preparar un clima para el sueño.

Ø    Crearle una rutina fija para  la hora de dormir.

Ø    Ponerlo a dormir con un muñeco, un peluche u otro objeto querido por el niño.

Ø    Por más pequeño que sea hablarle mucho, acariciarlo, pero ser firme; no entenderá lo que se le dice  pero sí la sensación que uno tiene que transmite: Amor y seguridad.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Masturbación infantil
A los cuatro o cinco meses, los chicos descubren el placer al tocarse los genitales. Y no tienen ninguna inhibición de hacerlo cuando sienten ganas. El bebé, cuando se siente desnudo, en lugar de chuparse el dedo gordo del pie, empieza a tocarse y a jugar con el pene: no parece haber otra cosa en el mundo más interesante para él.

INVESTIGANDO EL CUERPO
Desde que nace, el bebé comienza a explorar lo que lo rodea: por un tiempo largo llevará a la boca todo lo que esté a su alcance. A medida que pasa el tiempo - alrededor del cuarto mes -logra mover sus manos y toma cuanta cosa despierte su curiosidad.
Poco a poco, su propio cuerpo se convierte en motivo de interés: comienza a investigarlo. Al tocarse los genitales, surgen sensaciones placenteras. Podemos ubicar los inicios de la masturbación en esa temprana época del desarrollo: es una forma de autoconocimiento. Y no significa nada más que eso, ni conduce a un mal hábito. Los bebés descubren sus genitales en la mitad de su primer año, del mismo modo que descubren los dedos de las manos y de los pies: también los manosean de la misma forma explorándose a sí mismos con curiosidad.
Cuando el chico descubre cómo obtener placer, intentará repetir la experiencia. A veces el niño recurre a la masturbación por falta de compañía: no tiene más remedio que complacerse por sí mismo. Si le prohibimos esta gratificación y no la reemplazamos por la compañía que el pequeño ha estado solicitando, frustramos una necesidad. Por otra parte, la masturbación representa una descarga de energía que no encuentra otra vía de escape.

¿QUÉ ESTÁS HACIENDO?
Los papás nos ponemos tensos cuando nuestra hija se balancea "a caballo" de un pasamanos, muy entusiasmada. Le ponen los pañales o la sacan de ahí "porque se puede lastimar".
Es necesario modificar nuestra actitud y permitir que el chico se sienta menos culpable y ansioso para que, años más tarde, sea más comprensivo y tolerante con sus propios hijos.

¿QUE HACER CUANDO DESCUBRIMOS A NUESTRO HIJO?
- Podés distraerlo hacia otra actividad, pero no te sientas obligada a hacerlo. Es preferible no darle la idea de que la masturbación o sus genitales son malos o desagradables: seguramente queremos que nuestro hijo mantenga un sentimiento natural hacia todo su cuerpo.
- Si se atemoriza de cualquier parte de su persona, su atención se concentrará aún más en ella. Si intentás detenerlo diciéndole "no, no", dándole una palmada en la mano o apartándosela, se empecinará. Este interés temprano por el sexo es parte natural del lento proceso de crecimiento y aparece en todo niño sano.

¿Y Si SE ACOSTUMBRA?
La masturbación es frecuente desde los primeros meses de vida hasta los cuatro o cinco años. Luego parece perder interés por un tiempo más o menos prolongado e irrumpe nuevamente a partir de los once o doce años cuando entra en la adolescencia. No obstante, estas edades son estimativas: tu hijo puede no ajustarse con exactitud a estos parámetros.
Este comportamiento está dentro de lo normal: no te angusties si tu hijo lo hace ocasionalmente. Pero cuando el niño recurre a ella como único medio para aliviar tensiones, es evidente que existen dificultades emocionales que son necesarias investigar. Nos referirnos a aquellos niños que sólo logran tranquilizarse o conciliar el sueño frotando los genitales con la mano, almohada o partes de su cuerpo.
En cualquier edad, existen niños que manipulan demasiado sus genitales, a veces, en público. Apenas parecen darse cuenta de lo que están haciendo. Por lo común son chicos muy tensos y preocupados: no están nerviosos porque se masturben; se masturban porque están nerviosos. La cuestión consiste en averiguar la causa de su tensión en lugar de atacar directamente la masturbación.Es importante recordar que la masturbación no es grave si no restringe el interés del niño por otras actividades. Si no es así, despreocupate y tratá de no cargar de mayor ansiedad a tu hijo.
Por último, insistimos en que es comprensible la actitud sancionadora de los padres frente a la masturbación. Por eso mamá o papá, no se desorienten ni se angustien si no pueden tomarla con naturalidad. Pueden recurrir al consejo del pediatra, quién podrá orientarlos o, si es necesario, derivarlos hacia el profesional competente que los apoye para resolver su ansiedad y la de su hijo.